Tras la nueva reunión en Suiza entre el PSOE y Junts, celebrada el lunes, una vez ya conocidos los nuevos casos judiciales que envuelven a los socialistas y fundamentalmente el informe de la UCO de la Guardia Civil, el gobierno de Pedro Sánchez sigue sin recibir buenas noticias. No consta que haya habido avances, ni que se haya creado un clima de confianza entre ambas formaciones, superando los desencuentros de citas anteriores. Es más, la impresión de que la debilidad del PSOE es brutal y los frentes abiertos son tantos —políticos y judiciales— hace que se expanda cada vez más la idea de que, o se encuentra la rótula que permita al PSOE remontar la situación actual de demolición de la legislatura o va a costar mucho alargarla cuando los casos judiciales irán aportando semana a semana nuevos detalles, bien sean sobre el caso Koldo, la situación del exministro Ábalos, el intermediario encarcelado Víctor de Aldama, el sumario de Begoña Gómez —que lleva el juez Peinado— o el del hermano del presidente, David Sánchez.
El hecho de que el secretario general de Junts, Jordi Turull, haya tenido que coger el extintor y apagar un incendio provocado por la mañana en televisión por la presidenta, Laura Borràs, asegurando que no descartaban ningún escenario respecto a la posición de los independentistas ante una hipotética moción de censura de Alberto Núñez Feijóo, es un signo del interés de la formación de Puigdemont por bajar el suflé en esta cuestión. No hay debate en el seno de Junts, ni hay moción de censura presentada, con lo cual, Turull dixit, el apoyo es una fantasía. Primero, Borràs había dicho que los votos de Junts no se podían dar por seguros y que creían que eso el gobierno de Pedro Sánchez lo empezaba a entender. Ante el alboroto originado, Turull ha asegurado que eso también lo ha dicho él mismo, el president Puigdemont o la portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras. Repitió que Borràs quería decir que nadie podía dar por descontados sus votos, ya que no formaban parte de ningún bloque y no estaban casados con nadie. "Solo estamos casados con Catalunya y sus intereses". Eso sí, el apoyo a Feijóo, una fantasía.
La cuestión es cómo va a salir Sánchez del enjambre judicial en el que se encuentra, cuando no paran de aparecer noticias preocupantes relacionadas directa o indirectamente con la corrupción
La cuestión es cómo va a salir Sánchez del enjambre judicial en el que se encuentra mientras no hay hora en que no salgan noticias preocupantes relacionadas directa o indirectamente con la corrupción. También el temor de sus socios a apoyar algo que, según como evolucionen los acontecimientos, puede no tener recorrido real. ¿Qué tiene realmente la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en los más de 170 dispositivos digitales incautados el pasado mes de febrero en una operación policial en la que catorce personas fueron detenidas y otras diez quedaron bajo investigación, entre ellas Koldo García, principal asesor de Ábalos, y Víctor de Aldama? Lo iremos viendo en los próximos meses, si es tanto como se dice respecto a los WhatsApp en los que aparecería el propio Pedro Sánchez y diferentes ministros de la época o, por el contrario, todo es un extraordinario montaje para mantener vivo el hilo conductor entre PSOE y corrupción.
En medio de toda esta fragilidad de Sánchez que tanto excita a Madrid y en la que todo el mundo parece adivinar un final nada halagüeño, olvidando que es de sobras conocido que el presidente es, sobre todo, un superviviente y que nunca hay que descartar un espectáculo de ilusionismo —la hemeroteca ya empieza a estar llena de ejemplos al respecto—, un pequeño apunte respecto a la comisión sobre la operación Catalunya, que ha empezado a reunirse en el Congreso de los Diputados. Cabe esperar que a medida que vaya avanzando se puedan saber cosas al respecto, ya que los primeros días son descorazonadores. "No responderé", "No le contestaré", "No declararé absolutamente nada", "Estoy jubilado" y expresiones similares. Nada, sin embargo, rozó la desvergüenza del exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, que ofreció como respuesta un auténtico cuento chino: "No me reconozco en ninguna de las grabaciones de las que usted menciona". Y se quedó tan tranquilo.
