La producción industrial de un país, normalmente, es indicador de la salud de su economía y más si se trata de un país con un fuerte componente industrial dentro de su PIB como es el caso de Catalunya. Este martes se han publicado las cifras provisionales de cierre del 2021 del Índice de Producción Industrial (IPI) por parte del INE que revelan que la producción industrial en Catalunya en el 2021 se incrementó un 8,2% con respecto al 2020. Estos datos muestran una buena recuperación después de un 2020 nefasto por culpa de la pandemia, que durante tres meses paralizó completamente el sector industrial. Concretamente, esta recuperación posterior a la covid-19 estuvo impulsada principalmente por la producción de los bienes de consumo y de los bienes intermedios, que registraron tasas de crecimiento del 8,6% y del 12%, respectivamente, mientras que la producción en sectores como la energía se mantuvieron a los mismos niveles que el 2020. Con respecto al conjunto del Estado, el IPI se ha incrementado un 7% en términos interanuales, siendo Asturias (+15,7%), las Islas (+11,2%) y Cantabria (+10,6%) los territorios que más aumentaron su tasa. Con respecto al mes de diciembre, la recuperación ha sido menos acentuada que la media del año 2021. En Catalunya, el IPI se incrementó un 0,8% respecto de diciembre de 2020, una tasa casi cinco puntos inferior a la registrada en noviembre (+5,7%). En algunos sectores como el de los bienes de equipo (-5,8%), el de los bienes intermedios (-0,4%) y el de la energía (-2,2%), los niveles de producción se han mantenido por debajo del ejercicio anterior.
En el Estado, la producción industrial también creció a un ritmo inferior a la media del ejercicio. En concreto, el IPI se ha incrementado un 2,7% en diciembre, por debajo de la tasa del 5,4% registrada en noviembre. Durante 2021, al conjunto de España, todos los sectores elevaron su producción siendo los bienes de consumo duradero (+18%) y en los bienes intermedios (+9,9%) los que más aumentaron su producción, series de los bienes de consumo no duradero (+6,8%), de los bienes de equipo (+6,4%) y de la energía (+2,7%). Por ramas de actividad, sólo dos de ellas recortaron su producción en 2021: la fabricación de vehículos de motor (-1,9%) y el suministro de agua (-0,4%). En el resto se registraron ascensos, especialmente en la confección de prendas de vestir (+27,3%), la industria de la madera y el corcho (+22%) y la fabricación de muebles (+21,9%). Corregida de efectos estacionales y de calendario, la producción industrial aumentó un 7,2% en 2021, con repuntes en todos los sectores, especialmente en los bienes de consumo duradero, donde la producción subió a una tasa de dos dígitos (+18%).
El cemento también aumento su producción
Otro indicador representativo de la recuperación de la economía es la producción de cemento, ya que nos da una idea muy fiable de cómo está el sector de la construcción. Concretamente, en Catalunya durante el 2021 la producción de cemento aumentó un 8,2%, situando la cifra absoluta en 2,16 millones de toneladas. Ahora bien, este dato todavía no llega a los 2,23 millones de toneladas del 2019, según Cemento Catalán. Así, el consumo per cápita fue de 280 kilos por habitante, un 26% menos que la media europea, que fue de 377 kilos por habitante. De cara al 2022, la industria catalana espera un ligero crecimiento de las ventas por la aceleración de las licitaciones de obra pública. El presidente de la patronal Cemento Catalán, Salvador Fernández Capo, afirma que "la digitalización de la economía y la transición ecológica que impulsarán las inversiones de los Next Generation abren una ventana de oportunidad a nuestro sector".
En cambio, al conjunto del Estado sí que se ha recuperado el consumo de cemento con respecto al 2019 y ha marcado la mejor cifra de la última década. Por Comente Catalán, estos datos reflejan el "bajo nivel de inversión" en infraestructuras de la Generalitat en los últimos años. Con respecto a las exportaciones, retrocedieron un 10,7% durante el año pasado, con un total de 1,84 millones de toneladas, la cifra más baja desde el 2013. Según la patronal, la competitividad de las fábricas catalanas en el exterior ha quedado "muy debilitada por los extraordinarios aumentos del precio de la electricidad y de los derechos de emisión de CO₂, que han provocado un fuerte incremento de los costes de producción".