Los clientes de la banca "tendrán que acostumbrarse a pagar de manera explícita" por los servicios prestados, ya que ahora pagan de forma "menos transparente", según asegura el presidente de la Asociación Española de la Banca (AEB), José María Roldán, durante su intervención en el XXIII Encuentro del Sector Financiero. Dentro de diez años, según Roldán, esto se normalizará "por mucho que, de momento, las estrategias comerciales de atracción de clientes basadas en la gratuidad de las comisiones sigan formando parte de las herramientas de diferenciación de algunas entidades que necesitan reforzar su atractivo en el corto plazo".
Otro de los elementos diferenciadores del negocio bancario es la seguridad y la confianza del cliente que "constituye un elemento competitivo de primer orden a favor de las entidades bancarias y en detrimento de los nuevos operadores digitales que puedan surgir en estos ámbitos". Unos costes bancarios que se subsumían en otros costes y que luego eran recuperados antiguamente mediante los márgenes de intereses. En ese sentido, el presidente de la AEB ha advertido que "bajo la apariencia de gratuidad", se estaba cargando un sobreprecio que probablemente el cliente no hubiera aceptado, por lo que entiende que si estos costes no son más transparentes, se dificulta la comparación entre entidades y la evaluación de la calidad del servicio.
La digitalización está transformando el sector bancario a grandes revoluciones y Roldán ha abogado por regularlo cuanto antes para facilitar su desarrollo dentro de la legalidad para evitar correr riesgos. Sin embargo, se ha preguntado si "el poco ágil sistema regulatorio de la UE, con la Comisión, el Consejo, el Parlamento y la transposición nacional de Directivas en Leyes, está preparado para dar respuesta a este mundo tan dinámico y cambiante". Un nuevo entorno que debería contemplar la lucha contra el blanqueo, la protección del inversor y la extensión de las garantías actuales para el cliente bancario. Sin olvidarse tampoco de los desarrollos fintech capaces de competir con los bancos.
Fusiones "amistosas y bendecidas"
Otro de los temas más actuales del sector bancario es la tendencia creciente a la fusión de entidades, sobre la que Roldán ha afirmado que es una buena manera de solucionar los problemas de eficiencia de la banca española y en caso de producirse, serán "amistosas y bendecidas por el supervisor". La crisis ha reducido un 30% el número de trabajadores y oficinas del sector en España que ha pasado de 42 bancos y cajas a 15 bancos. Sin embargo, el presidente de la AEB ha advertido que este proceso todavía no ha terminado y que los bajos tipos de interés transmiten una fuerte presión sobre la rentabilidad en la búsqueda de una mejor eficiencia.
"Evidentemente, en una industria con rendimientos crecientes a escala, una manera muy efectiva de conseguir mejorar la eficiencia es mediante fusiones, en concreto de aquellas entidades en las que los niveles de solapamiento sean elevados", ha adelantado. Ya no se trata de buscar entidades complementarias, sino "amistosas", para amortizar la fusión a corto plazo y beneficiar tanto a la propia entidad como al sector bancario. Y las fronteras no parece que vayan a ser un impedimento para ello, ya que Roldán ha augurado que en los próximos años podrían verse bancos paneuropeuos con presencia en prácticamente todos los países y con cuotas de mercado importantes.
Estabilidad política
El presidente de la AEB se ha sumado a la oleada de agentes económicos que siguen suspirando públicamente por un acuerdo de investidura, reiterando la importancia de la estabilidad política y de la gestión económica para que los bancos puedan mantener su buena actividad tras haber superado las adversidades de las últimas décadas. "Para ello, precisa de estabilidad política y de una gestión económica que permita corregir sus dos desequilibrios endémicos: el endeudamiento exterior y el desempleo", por lo que Roldán ha abogado por poner punto y final al proceso regulatorio postcrisis y emprender la normalización de los tipos de interés.
La banca debe tomar decisiones estratégicas, ya que se enfrenta a un cambio "que exige una nueva forma de operar y unos modos de comportamiento que van desde el desarrollo de la cultura financiera hasta la digitalización." Para ello, tiene que decidir cómo quiere ser dentro de diez años, qué productos y servicios quiere proporcionar y de qué modo, así como qué relación quiere tener con sus clientes e inversores y en qué jurisdicción quiere operar. Roldán es optimista y tiene claro que la banca española "está en disposición de seguir liderando de manera global un modelo de negocio ejemplar que siente las bases de una industria fuerte y solvente, que pueda cumplir durante un largo periodo de tiempo con su función esencial de financiar a las empresas y familias españolas y de aquellos otros países donde opera".
