Pedri ha salido de los partidos ante Irak y Perú con una conclusión bastante clara, ya que España no puede seguir juntándolo con Álex Baena en el mismo sector del campo. No se trata de señalar al jugador del Atlético de Madrid por falta de calidad, porque Baena tiene nivel, talento y capacidad de sobra como para ser importante. El problema es de encaje. Cuando ambos coinciden, la selección pierde profundidad, pierde amenaza y acaba jugando con una banda mucho menos peligrosa.
Y es que Pedri necesita una cosa muy concreta para explotar todo su fútbol, le gusta tener un extremo profundo y agresivo en esa zona. Un jugador que fije al lateral, ataque el espacio, obligue al rival a retroceder. Cuando eso no ocurre, el centrocampista del Barça recibe más vigilado y debe aparecer demasiado lejos del área.
Baena no le da lo que necesita
La realidad es que Baena no es ese tipo de extremo. Es un jugador asociativo, con buen golpeo y calidad para meterse por dentro, pero no ofrece la profundidad constante que necesita Pedri para sentirse cómodo. Tiende a venir por dentro, a pedir el balón al pie y a ocupar zonas donde España ya tiene talento de sobra.
De este modo, cuando ambos coinciden, el equipo se vuelve más previsible. Pedri no encuentra un socio que estire la defensa, sino otro futbolista que quiere participar en espacios parecidos. Eso provoca que la banda pierda recorrido y que el rival pueda defender más junto. El problema no es que Baena no tenga nivel. El problema es que no encaja bien con la forma de jugar de Pedri.
España necesita más verticalidad
Después de lo visto ante Irak y Perú, la sensación es que Luis de la Fuente debe tomar nota. Y es que, si Pedri está en el campo, necesita a su lado un perfil mucho más profundo. Un extremo que amenace, que rompa y que dé amplitud real. Sin eso, España pierde una vía de ataque fundamental. Baena puede ser útil en otros contextos, en partidos donde haga falta pausa o último pase, pero no parece la mejor pareja para Pedri desde el inicio.
Así pues, el mensaje es claro. Pedri y Baena no deben volver a jugar juntos si España quiere ser más peligrosa. No es una cuestión de nombres, sino de estructura. Con ambos en el campo, la selección tiene más toque, pero mucho menos filo.
