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El vestuario de la selección española empieza a mirar el caso Pedri con cierta preocupación. El canario sigue siendo uno de los futbolistas más talentosos del grupo, pero su Mundial no está mostrando la versión dominante que sí se le exige en el Barça. Luis de la Fuente lo mantiene como titular, aunque dentro del equipo crece la sensación de que quizá ha llegado el momento de apostar por Fabián Ruiz.

El debate no nace de una falta de respeto hacia Pedri. Nadie discute su calidad, su lectura entre líneas ni su capacidad para acelerar una jugada con un solo control. El problema es el rendimiento actual. España entra en la fase decisiva del Mundial y necesita futbolistas en plenitud, no nombres protegidos por lo que representan o lo que mostraron en el pasado. Ahí es donde Fabián gana fuerza.

Pedri no termina de mandar en la medular

Con la selección, Pedri nunca ha logrado ser la estrella mundial que aparece cada vez que juega en el Barça. Su fútbol necesita continuidad, ritmo y mucha participación cerca del área rival. En este Mundial, sin embargo, aparece y desaparece demasiado. Tiene momentos buenos, pero no gobierna los partidos con la autoridad que se espera de un titular indiscutible.

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El vestuario lo nota porque España compite ahora contra rivales que castigan cualquier duda. De la Fuente ha defendido que sus centrocampistas son intercambiables según el rival, y esa frase abre la puerta al cambio. Si Pedri no está en su mejor punto físico ni deportivo, Fabián ofrece una alternativa más sólida para el momento actual.

Fabián pide sitio en el once de la Roja

Fabián Ruiz aporta algo diferente. Tiene más recorrido, más llegada, más presencia física y sigue siendo capaz de ordenar al equipo. No necesita tanto protagonismo con balón para influir. Puede equilibrar, pisar área, dar pausa y liberar a Rodri en fases de presión. Para una España que quiere seguir viva, ese perfil empieza a parecer más conveniente.

Además, Fabián llega con una madurez competitiva absoluta. Ha ganado dos Champions seguidas en el PSG, entiende los partidos grandes y no se desordena cuando el encuentro se vuelve incómodo. En un cruce de máxima exigencia, esa estabilidad puede valer más que el talentom, ahora intermitente, de Pedri. De la Fuente tiene la decisión final, pero el ruido interno existe. Mantener a Pedri sería apostar por jerarquía y confianza. Sentarlo para meter a Fabián sería aceptar que el Mundial no espera a nadie. Y ahora mismo, en el vestuario, muchos creen que España necesita rendimiento inmediato.