La guerra entre la UEFA y la FIFA ha entrado en una nueva dimensión. El organismo presidido por Aleksander Ceferin ha anunciado que sus 55 federaciones no participarán en competiciones de la FIFA mientras continúe vigente el proyecto que prevé dar entrada a inversores privados en la explotación del Mundial y otros torneos. La respuesta europea es contundente. "La Copa del Mundo no está en venta", defiende la UEFA.
La UEFA amenaza con un boicot total
El comunicado de la UEFA va mucho más allá de una discrepancia comercial. La UEFA asegura que la propuesta se ha trabajado "en secreto" y considera "irresponsable e indefendible" que un cambio de esta magnitud se haya acercado a la aprobación sin una consulta profunda. También rechaza el ultimátum planteado a las federaciones y habla de "gobernanza basada en la intimidación". El mensaje es inequívoco y aseguran que ninguna selección europea participará en torneos de la FIFA si el proyecto no se abandona completamente.
Statement on behalf of UEFA and its 55 National Associations
— UEFA (@UEFA) July 30, 2026
En el centro del conflicto está el plan de Gianni Infantino para crear FIFA Forward Enterprise, una estructura destinada a explotar comercialmente las competiciones. La propuesta considera la entrada minoritaria de capital privado, aunque la FIFA asegura que mantendría el control. Su presidente defiende que esta fórmula permitiría multiplicar los ingresos de las 211 federaciones asociadas y ha llegado a plantear retornos de hasta 86 millones de dólares por federación hasta 2038. La futura sociedad ha sido valorada en unos 20.000 millones de dólares.
El Mundial, epicentro de una batalla por el futuro del fútbol
La UEFA considera que el problema no es solo de procedimiento, sino de modelo. Alerta de que, si inversores externos entran en los grandes torneos, la rentabilidad comercial acabará condicionando decisiones sobre calendarios, formatos y desarrollo del juego. "El fútbol no puede hipotecar su futuro para obtener beneficios económicos", sostiene el comunicado. Ceferin y las federaciones europeas defienden que el Mundial es un patrimonio deportivo construido por generaciones de futbolistas y aficionados y que no puede convertirse en un producto sometido a los intereses de los accionistas.
El conflicto ya ha superado las fronteras de Europa. El presidente de la Confederación Asiática también ha criticado que el proyecto se haya impulsado sin una consulta previa, mientras que la Comisión Europea seguirá de cerca el proceso. Todo llega con el Mundial del 2030 en el horizonte, que se tiene que disputar principalmente en España, Portugal y Marruecos. La amenaza de un boicot europeo eleva el pulso a un nivel inédito. La UEFA lo resume con una frase: "La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, jamás estará en venta".
