El Barça sigue rastreando el mercado en busca de un delantero que pueda ofrecer alternativas reales en la posición de nueve, y uno de los nombres que más había gustado en los despachos era Omar Marmoush. El internacional egipcio encajaba en el perfil que busca el Barça para dar un salto de calidad en la delantera. Sin embargo, la operación se ha topado con un muro inesperado con la intervención de Pep Guardiola.
El técnico del Manchester City ha intervenido directamente para bloquear cualquier opción de salida de Marmoush. Guardiola considera que el atacante egipcio es un jugador de gran nivel y no está dispuesto a repetir un error que todavía pesa en el Etihad como lo es la salida de Julián Álvarez.
Guardiola no quiere repetir el error de Julián Álvarez
En el City son muy conscientes de que la marcha de Julián Álvarez dejó un vacío que no ha sido sencillo de cubrir. El argentino se marchó buscando protagonismo y acabó demostrando que estaba preparado para ser mucho más que un suplente de lujo para Haaland. Guardiola no quiere que esa historia se repita con Omar Marmoush. El técnico catalán ve en el egipcio a un futbolista capaz de marcar diferencias. Por eso, Guardiola ha sido tajante y Marmoush no está en venta.
Desde Inglaterra aseguran que Pep considera que dejar salir ahora a Marmoush sería un plan precipitado. Cree que puede convertirse en una pieza importante del equipo y que, con continuidad, puede alcanzar un nivel similar al que tuvo Julián Álvarez antes de explotar definitivamente.
El Barça se queda sin una alternativa clave
En el Barça, la noticia ha caído como un jarro de agua fría. Omar Marmoush era visto como una alternativa muy seria para la posición de delantero centro, un perfil diferente al de los nueves clásicos y con margen de crecimiento. Además, su fichaje no implicaba una inversión de 100 millones, algo clave para la situación económica del club. La negativa del City obliga ahora al Barça a buscar nuevas opciones en el mercado, en un contexto cada vez más complicado. La dirección deportiva sabía que no sería una operación sencilla, pero no esperaba el bloqueo por parte de Guardiola.
El movimiento deja claro que el técnico del City protege a Marmoush como un activo estratégico, convencido de que puede ser decisivo en el futuro. En Barcelona, mientras tanto, queda la sensación de oportunidad perdida y la certeza de que Guardiola ha aprendido la lección. Pep no quiere otro Julián Álvarez escapándose de sus manos. Y por eso, ha cerrado la puerta al Barça sin margen de negociación.
