El Barça vuelve a mirar con preocupación a su defensa tras otra noche europea marcada por los errores individuales. Y es que Jules Koundé volvió a quedar señalado en un partido de Champions League en el que, una vez más, sus problemas de concentración salieron a la luz. Fallos en la marca, pérdidas innecesarias y decisiones mal ejecutadas que no solo penalizan al equipo, sino que empiezan a generar malestar dentro del vestuario.

La realidad es que no está siendo el año de Koundé, y en el Barça ya no es un secreto. El francés ha acumulado errores que han costado goles en contra. Y en Europa, donde cada detalle se paga caro, sus desconexiones defensivas han sembrado dudas en una línea defensiva que necesita seguridad y liderazgo.

Errores repetidos que generan nerviosismo

En el último partido de Champions, Koundé volvió a perder un balón en una zona comprometida que acabó costando un gol en contra. Un tipo de error que no es puntual, sino que se repite desde hace meses. Esa reiteración es la que más preocupa al cuerpo técnico y, sobre todo, a sus compañeros, que se ven obligados a corregir continuamente sus desajustes.

Jules Kounde celebra gol Barça Champions League Europa Press
Jules Kounde celebra gol Barça Champions League Europa Press

Uno de los más afectados es Joan Garcia, que mostró su malestar tras el encuentro. El guardameta considera que los fallos de concentración de Koundé generan inseguridad atrás y obligan a la defensa a vivir permanentemente en alerta. Sin embargo, Joan no ha sido el primero en señalar esta situación. Otros jugadores ya han dejado entrever, en privado, su incomodidad por la falta de fiabilidad del francés en partidos grandes y no tan grandes.

Un problema que va más allá de un mal partido

En el vestuario del Barça se asume que todos pueden cometer errores, pero lo que empieza a cansar es la sensación de que Koundé desconecta en momentos clave. Pierde la marca, mide mal las distancias y, en ocasiones, se precipita con balón. Todo ello provoca que la línea defensiva se desordene y que el equipo juegue con más miedo que confianza. El cuerpo técnico es consciente de la situación y estudia soluciones. Desde protegerle tácticamente hasta la posibilidad de que pierda peso en los partidos de máxima exigencia. La paciencia existe, pero no es infinita, especialmente en un club donde la Champions es un objetivo prioritario.

El Barça necesita una defensa sólida para competir al máximo nivel, y hoy por hoy Jules Koundé no transmite esa seguridad. Las quejas internas, empezando por Joan Garcia, son solo el reflejo de un problema que ya no se puede esconder. La temporada entra en su fase decisiva y el margen de error se reduce.