Los dos agentes de la Guardia Civil —un hombre y una mujer con los números de identificación TIP Z51599B y TIP G95406F— han declarado este miércoles en la Audiencia de Barcelona que no vejaron a Kris Charlier, ciudadano belga de 76 años y vecino de Bigues i Riells hasta el 2021, por el hecho de que les hablaba en catalán en el aeropuerto del Prat, el 9 de diciembre de 2019. “Solo sé español y le informé en castellano”, ha declarado el agente masculino de la Guardia Civil, y ha añadido que Charlier estaba “alterado y no hacía caso”, a pesar de que lo dejaron marchar, después de retenerlo dos horas. Con todo, avisó a la compañía del incidente, hecho que provocó que no le dejaran volar. “No quería hablar en catalán, hay un vigilante nativo (refiriéndose a un trabajador catalán), y tampoco hizo caso”, ha llegado a asegurar el agente. Ha negado que le dijera: “Estamos en España” y “hoy no vuelas”.
La agente femenina de la Guardia Civil ha admitido que Charlier les dijo que “hablaba en catalán y otros idiomas” y que ella se dirigió a él en inglés y que “no le hizo caso”. También ha asegurado que el pasajero belga estaba “alterado”, y al ser preguntada por la abogada de Charlier, Laia Homs, por qué no lo detuvieron, ha respondido: “No era una desobediencia grave”.
Una versión totalmente contraria ha expresado el ciudadano belga al tribunal de la sección 8a de la Audiencia de Barcelona. “Me sentí humillado y ofendido en mi dignidad como ser humano. Me hicieron enseñarles la bolsa con la caca”. Ha declarado Kris Charlier, a preguntas de su abogada Laia Homs (que lleva la acusación con la abogada Cristina Molins). Ha relatado esta situación vivida el 2019, cuando tenía que ir a Brujas a ver a su familia, y al final perdió el vuelo y le pusieron dos sanciones por supuestamente no haber colaborado con el cuerpo policial, al final retiradas. Estuvo retenido por la Guardia Civil durante dos horas.

El incidente ocurrió en un control de seguridad de la Terminal 2, cuando un vigilante de seguridad vio que Charlier tenía un bulto sospechoso bajo la camisa y él le alertó que llevaba una bolsa en el estómago por haber sufrido un cáncer de colon, y se la enseñó. El vigilante le dijo, en castellano, que era necesario hacer más comprobaciones y llamó a la pareja de agentes de Guardia Civil acusados, a los cuales tuvo que enseñar la bolsa y “bajarse los pantalones” en una sala.
Charlier ha explicado que después de preguntarle “si Bigues estaba en Andalucía o Murcia”, al final le dijeron: “Aquí estamos en España”. En la salita, con siete agentes de la Guardia Civil, también le miraron la bolsa, y escucho que decían: "Este no vuela hoy”. Charlier ha declarado al tribunal: “Soy neerlandés y hablo francés, alemán, inglés y catalán; y como estamos en Catalunya les hablé en catalán”.
Seis años de prisión
Plataforma por la Lengua ha sufragado la acción penal de Charlier, que sostiene que es el primer caso de delito de odio por hablar catalán que llega a juicio. Antes de entrar a la vista, Charlier ha sido acompañado por la directora de la entidad, Rut Carandell.
Inicialmente, Charlier pedía ocho años y dos meses de prisión para cada uno de los agentes, que su abogada lo ha rebajado, al final, a 6 años y 2 meses de prisión. En concreto, los denuncia por un delito de odio (1 año y 4 meses; o subsidiariamente un delito contra la integridad moral), un delito de falsificación documental (3 años de prisión) y uno de coacciones (22 meses de prisión). También reclama que sean inhabilitados y que indemnicen a Charlier con 122 euros por el perjuicio económico de haberle hecho perder el vuelo a Bruselas y 3.000 euros más por daños morales.
En el informe final, la abogada Laia Homs ha asegurado que “las imágenes evidencian múltiples contradicciones de los testigos y los acusados”, y que Charlier no hacía ninguna gesticulación, además de asegurar que, en otras ocasiones, no le hicieron este control por llevar la bolsa. Y ha manifestado: “Si la agente le pidió el pasaporte en inglés, también se le podía haber pedido en catalán”, y ha pronunciado la palabra pasaporte en inglés y catalán, que es casi idéntica. “Fue una actuación desproporcionada y Charlier fue humillado por hablar catalán”, ha concluido.
Interrogatorio de la fiscal en castellano y del abogado del Estado, en catalán
Antes, la fiscal, a pesar de demostrar que habla el catalán, ha interrogado a Charlier en castellano, que ha sido ayudado por un traductor en catalán, como la magistrada presidenta de la sección 8a, Mercedes Armas, que se ha dirigido en catalán a los abogados y, al final, también al denunciante.
La fiscal, que no acusa a los agentes, ha insistido en preguntar a Charlier si “él gritó y se puso nervioso y si intentó marcharse del control”, acción descartada al visionarse los vídeos en el juicio.
También le ha requerido si “los agentes le dijeron que hablara más despacio porque no entendían el catalán” y Charlier lo ha negado todo. Además, la fiscal le ha preguntado si reconocía a los dos agentes, y el acusado ha dicho que no los recordaba porque han pasado siete años de los hechos.
En su informe final, la fiscal ha afirmado varias veces que "las imágenes son tozudas" y que “es Charlier quien se levantó la camisa, y no se baja los pantalones”. Y, para justificar su supuesta desobediencia, ha asegurado que “el vigilante levantó la mano para que parara” porque su registro se lo harían en una zona reservada .
Por el contrario, el abogado del Estado, Josep Pagés, ha interrogado a Charlier en catalán: “En el momento en que se bajó los pantalones en el arco de seguridad, ¿estaban los dos agentes o solo el empleado de seguridad privada?” Y el ciudadano belga ha dicho que “sí”. No obstante, el abogado del Estado ha pedido que se visionara un vídeo de aquel día que muestra lo contrario; los agentes no estaban allí.
Después, sin embargo, lo llevaron a una salita donde sí que estaban los agentes juzgados. Al final, la magistrada presidente del tribunal de la sección 8a, en catalán, ha preguntado a Charlier qué hicieron concretamente los dos agentes acusados, y él le ha reiterado que el agente hombre le dijo: “Aquí estamos en España”. Después de que se quitara la ropa, le impusieron las dos denuncias, una de ellas “por no colaborar" y por supuestos “desórdenes”, a pesar de que no hubo retrasos en los controles.
En su informe final, los dos abogados del Estado han pedido la absolución para los dos agentes de la Guardia Civil y han asegurado que los hechos denunciados son "falsos" porque los acusados "no le pidieron que se bajara los pantalones" en la zona del arco de seguridad.

“Era un riesgo, pero lo dejamos en libertad”
Por su parte, la jefa del servicio de la Guardia Civil ha asegurado que Charlier “estaba alterado y movía los brazos” y que ella “no entendía el idioma que hablaba”. Ha añadido que multaron a Charlier por “no colaborar y no identificarse y hacer retrasar los controles de seguridad”.
La responsable del cuerpo armado también ha admitido que avisaron a la compañía aérea de que Charlier estaba “alterado y era un riesgo para la seguridad”; sin embargo, lo dejaron en libertad, ha contestado a la abogada Homs. “El compañero le hablaba en inglés y la compañera en francés y él no hacía caso”, ha manifestado. Las denuncias, al final, fueron archivadas.
Un segundo agente de la Guardia Civil ha asegurado que le avisaron porque sabe hablar francés y que se dirigió a Charlier y le explicó el control que pasaba. “No hubo ningún problema lingüístico”, ha manifestado. Sin embargo, no ha aclarado quién alertó a la compañía aérea, el comandante de la cual hizo bajar del avión a Charlier por la alerta de la Guardia Civil.
Le hicieron la prueba de explosivos
Un vigilante de seguridad de El Prat ha declarado en el juicio que inicialmente Charlier “habló en castellano” y que el compañero que estaba en el arco, en castellano, le hizo enseñar la bolsa por cuestiones de seguridad, aunque también ha admitido que se la debe llevar a una salita para hacerla y preservar su intimidad. Con todo, “le hizo una prueba de explosivos” para comprobar el líquido que llevaba.
Al final, avisó a los agentes de la Guardia Civil para validar la inspección. “Estaba nervioso”, ha afirmado el vigilante, cuando le ha preguntado el abogado del Estado con la misma palabra. También ha negado que los agentes de la Guardia Civil le exigieran que hablara en castellano. “No quiso marcharse”, ha aclarado el vigilante a la fiscal, que ha insistido en el hecho de que Charlier mostró un comportamiento supuestamente no correcto.
La abogada Homs ha preguntado al vigilante si a él, que tiene conocimientos de catalán, la Guardia Civil lo requirió para hacer de traductor con Charlier, y ha dicho que no. También ha reconocido que “no es habitual” tener pasajeros que llevan bolsa en el estómago, y ha insistido en que se llevan a una habitación para comprobarlo.
Un segundo vigilante ha asegurado que Charlier “estaba nervioso” y “no hacía caso porque cogía sus pertenencias”. Los vídeos demuestran que no se marchó de la zona de control; solo fue a buscar sus pertenencias.