Pau Cubarsí siente que es el único del Barça que todavía espera el fichaje de su socio ideal. Pedri ve cómo el club trabaja para incorporar a Rodri al centro del campo, mientras Lamine Yamal ya cuenta con Adeyemi y Gordon y sigue pendiente de Julián Álvarez. En defensa, en cambio, la petición continúa siendo la misma, como lo es Aymeric Laporte.
El central del Athletic fue el compañero con el que Cubarsí mejor se entendió durante el Mundial. La pareja ofreció salida limpia, contundencia, experiencia y una complementariedad que permitió al joven jugar con más libertad. Cubarsí quedó encantado con esa convivencia y no ha escondido que le gustaría repetirla en el Barça, donde sigue echando de menos un socio zurdo de máxima jerarquía.
Cubarsí quiere trasladar al Barça la pareja del Mundial
La idea tiene sentido táctico. Laporte domina el perfil izquierdo, puede iniciar desde atrás sin obligar a Cubarsí a desplazarse de zona y aporta experiencia para corregir cuando la defensa juega muy adelantada. Esa mezcla funcionó con España y convenció al joven central de que un compañero así elevaría todavía más su rendimiento dentro del sistema de Hansi Flick.
El problema es económico. El Athletic ha elevado su valoración hasta los 80 millones de euros después del Mundial y no tiene intención de facilitar su salida. Para el Barça, pagar esa cantidad por un central de 32 años resulta muy difícil, especialmente cuando todavía debe resolver el delantero y otras operaciones prioritarias. La petición de Cubarsí choca directamente con la realidad del mercado.
Laporte sigue siendo el último deseo de Cubarsí
Pedri tendría a Rodri para ordenar el centro del campo y Lamine Yamal suma atacantes capaces de acompañarlo, pero Cubarsí considera que la defensa también necesita una inversión específica. No pide un nombre cualquiera, ya que quiere a Laporte porque ya conoce su forma de defender, sabe cuándo saltará a una marca y entiende cómo cubrir los espacios que deja cuando anticipa.
Flick valora al central, pero por ahora confía en las alternativas internas y no quiere destinar 80 millones a esa posición. Cubarsí, sin embargo, insiste en que la química demostrada durante el Mundial no se puede ignorar. Si el Barça quiere construir un equipo alrededor de sus jóvenes, entiende que también debe rodearlos de socios que los hagan mejores. Laporte es el suyo. Mientras Pedri y Lamine ven cómo el club atiende sus necesidades ofensivas y de creación, el central espera su turno. Su último fichaje deseado sigue en Bilbao, cada vez más caro y, por ahora, lejos de convertirse en realidad.
