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Gerard Martín atraviesa uno de los momentos más delicados desde que empezó a tener peso en el primer equipo del Barça. Hansi Flick sigue confiando en su potencial, pero tanto Rodri como Pau Cubarsí sienten que ahora mismo el central no ofrece la seguridad necesaria para sostener el eje de la defensa. No es una cuestión personal, sino puramente futbolística.

Cubarsí necesita a su lado un compañero que le permita anticipar, salir con balón y defender hacia delante sin estar constantemente pendiente de corregir errores. Rodri, por su parte, también necesita una zaga que le dé tranquilidad cuando pierde la posesión. Si el central que juega detrás transmite dudas, el mediocentro termina retrasando demasiado su posición y condicionando todo el sistema sin ser tan atrevido como se espera que lo sea.

Gerard Martín tiene que recuperar su mejor versión

La temporada pasada dejó actuaciones muy convincentes. Fue agresivo, rápido en la corrección y mostró una adaptación sorprendente a la posición de central. Incluso llegó a competir de tú a tú con otros defensores de más experiencia.

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Este año, sin embargo, la situación ha cambiado. Gerard Martín está más dubitativo, llega tarde a algunas acciones y no siempre interpreta bien cuándo anticipar o cuándo proteger la espalda. En una defensa tan adelantada como la del Barça, esas pequeñas dudas se convierten rápidamente en ocasiones para el rival.

Flick ya no puede mantenerlo a este nivel

Flick ha intentado protegerlo y darle continuidad porque considera que tiene condiciones para recuperar aquel nivel. Pero el margen empieza a agotarse. Christensen tampoco está ofreciendo todas las garantías y eso ha reforzado todavía más la necesidad de acudir al mercado por un central zurdo. Cubarsí y Rodri no quieren señalar a Gerard Martín, pero ambos necesitan más seguridad alrededor. El primero porque es quien acaba corrigiendo muchas de las situaciones comprometidas y el segundo porque su posición depende muchísimo de que la defensa pueda sostener metros a la espalda.

Por eso, mientras Gerard no recupere su mejor versión, su presencia en el once será cada vez más difícil de justificar. Flick no quiere regalar minutos por confianza pasada. El mensaje es claro, ya que tiene que volver a ser el central decidido, concentrado y fiable que sorprendió la temporada anterior. Hasta entonces, el Barça entiende que no alcanza el nivel necesario para acompañar a Cubarsí ni para ofrecer a Rodri la seguridad que necesita el equipo desde atrás.