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Mikel Oyarzabal ha notado un cambio en su relación con Lamine Yamal y Gavi. No es una ruptura total ni un conflicto abierto dentro de la selección española, pero sí un enfriamiento después de sus palabras sobre el Barça. Al delantero de la Real Sociedad no le pareció mal dejar claro que decir no al club azulgrana también podía ser una decisión respetable, pero en el entorno culé esa frase no cayó nada bien.

El problema es que Lamine y Gavi habían sido dos de los jugadores que mejor hablaron de Oyarzabal. Ambos veían con buenos ojos su posible llegada al Barça, entendían que podía encajar con el sistema de Hansi Flick, y lo consideraban un futbolista útil para reforzar el ataque. Por eso sus palabras han dolido más de lo esperado.

Lamine y Gavi se sienten señalados

Para Lamine Yamal, el Barça no es una opción cualquiera. Es su casa, el club donde se ha formado y el lugar desde el que se ha convertido en una estrella mundial. Escuchar a un compañero de selección hablar con tanta naturalidad de rechazar al Barça no le ha sentado bien, sobre todo después de haberlo defendido públicamente como un buen fichaje.

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Gavi vive algo parecido. El centrocampista entiende que cada jugador debe decidir su futuro, pero no le gustó el tono de Oyarzabal. No porque tenga obligación de fichar por el Barça, sino porque parecía restar valor a una posibilidad que, dentro del vestuario azulgrana, se había recibido con respeto e ilusión.

Una relación cada vez más fría

Oyarzabal tampoco cree haber hecho nada grave. El jugador de la Real Sociedad simplemente quiso dejar claro que su carrera no tiene por qué girar alrededor del Barça y que seguir en San Sebastián también puede ser una decisión ambiciosa. Sin embargo, en el fútbol las palabras pesan, especialmente cuando se dicen en medio de rumores de mercado.

Desde entonces, la relación con Lamine y Gavi se ha vuelto más distante. Siguen compartiendo concentración, entrenamientos y objetivos con España, pero ya no existe la misma complicidad. Los dos jugadores del Barça esperaban otro tipo de mensaje de un futbolista al que habían abierto la puerta emocional del club. El caso no afecta al rendimiento de la selección, pero sí deja una pequeña grieta. Oyarzabal ha querido proteger su independencia. Lamine y Gavi han interpretado sus palabras como un desprecio indirecto al Barça. Y cuando eso ocurre, la amistad ya no fluye igual.