El mercado de enero siempre deja movimientos inesperados y uno de los nombres propios es el de Arda Güler. El joven talento turco del Real Madrid no termina de encontrar su sitio y esa situación ha activado a Luis Enrique, que está presionando con fuerza para llevárselo al PSG. En París ven una oportunidad clara y creen que este es el momento ideal para intentar un golpe que, de salir bien, puede marcar el futuro del proyecto.
Y es que la realidad es que Güler vive un escenario incómodo en el Bernabéu. Apenas tiene continuidad, su papel es residual y su presencia ha vuelto a reducirse con el paso de las semanas. La apuesta del club por él es a largo plazo, pero el presente no invita al optimismo. Luis Enrique, que considera que el turco necesita minutos, confianza y galones, algo que ahora mismo no tiene en el Real Madrid y que sí que le ofrece en el PSG.
Luis Enrique lo quiere ya como pieza clave
El técnico asturiano tiene claro que Arda Güler encaja como anillo al dedo en su PSG. Hablamos de un centrocampista creativo que rebosa talento. Además, dada su situación actual llegaría con hambre y margen de crecimiento. Desde París ya se han producido contactos y se ha trasladado al entorno del jugador que, si acepta, tendría un rol protagonista desde el primer día.

En el PSG no esconden que quieren activar la operación. Incluso valoran fórmulas como una cesión con opción de compra o un traspaso con variables, conscientes de que el Real Madrid no pondrá las cosas fáciles. Luis Enrique insiste porque cree que Güler puede convertirse en uno de los referentes ofensivos del equipo a medio plazo.
El Madrid resiste y el jugador duda
Pero en el Real Madrid el mensaje es firme. No quieren vender a Arda Güler, ni ahora ni en verano. El club sigue viéndolo como un futbolista diferencial para el futuro y considera que su adaptación requiere paciencia. Güler está incómodo, pero no ha pedido marcharse. Quiere triunfar de blanco y confía en que su situación cambie con el paso de las semanas. Aun así, su entorno es consciente de que la falta de minutos empieza a ser un problema serio, especialmente pensando en su progresión y en su papel con la selección.
En París lo saben y por eso seguirán presionando. Luis Enrique no tira la toalla y el PSG está dispuesto a insistir hasta el final del mercado. La operación es complicada, pero el interés es real. Y si algo ha demostrado este enero es que, cuando el PSG aprieta, nadie puede dar nada por cerrado.