El Real Madrid sigue buscando respuestas en una temporada en la que el juego no fluye como se esperaba, y dentro del vestuario hay una sensación de que falta algo en el centro del campo. Jude Bellingham, una de las grandes referencias del equipo, lo percibe cada partido. El inglés ha bajado su impacto, no por falta de calidad, sino porque el equipo ya no lo puede potenciar como antes.
Y es que la salida de Toni Kroos dejó un vacío que nadie ha terminado de llenar. Sin un organizador puro, el Madrid se ha vuelto más más caótico y menos capaz de generar peligro. Bellingham, que brilló como nunca con el alemán a su espalda, ahora se ve obligado a bajar demasiado o a aparecer en zonas donde pierde influencia.
El perfil que echa de menos el Real Madrid
En este contexto aparece un nombre que Jude conoce bien y que ha trasladado con claridad como el de Adam Wharton. El centrocampista del Crystal Palace es, según Bellingham, el jugador que necesita el equipo para recuperar el equilibrio perdido. Un futbolista capaz de ordenar, de dar continuidad al juego y de liberar a los jugadores ofensivos para que aparezcan donde más daño hacen.
Wharton no es Kroos, pero entiende el juego desde el orden y el ritmo. Sabe cuándo acelerar y cuándo frenar, cuándo arriesgar y cuándo asegurar. Justo lo que, a ojos de Bellingham, le está faltando al Real Madrid esta temporada. Con un perfil así, el inglés está convencido de que el equipo daría un salto inmediato.
Un precio que complica cualquier operación
El gran problema es el económico. El Crystal Palace no tiene ninguna intención de negociar a la baja. En Inglaterra lo tienen claro: por menos de 80 millones de euros, Wharton no se mueve. Ni en enero ni en verano. Es una cifra elevada, especialmente para un mercado invernal en el que el Real Madrid suele moverse con extrema cautela.
El inglés siente que el equipo necesita a Wharton y que él mismo lo necesita para volver a su mejor versión. La operación no es sencilla, pero el aviso está lanzado. Así pues, enero se presenta como una prueba de ambición para el Real Madrid. Apostar por Wharton sería apostar por el presente inmediato. No hacerlo, asumir que el equipo deberá encontrar soluciones internas. Y Bellingham, mientras tanto, espera que salga adelante.
