El Barça ya piensa en el día después de Robert Lewandowski. Aunque el delantero polaco sigue siendo una referencia para el equipo, en el club asumen que el relevo generacional es inevitable. Y en ese escenario, Joan Laporta no quiere parches ni jugadores de nivel medio. El presidente considera que el próximo ‘9’ debe marcar una era y ser la referencia ofensiva del Barça durante, como mínimo, la próxima década.
En los despachos del Camp Nou se han analizado muchos perfiles. Nombres jóvenes, opciones de mercado, delanteros en crecimiento y fórmulas creativas para esquivar el ‘fair play’. Sin embargo, Laporta considera que solo hay dos futbolistas que cumplen con lo que él entiende como delantero estrella del Barça. Dos nombres que pueden sostener el proyecto deportivo durante años.
Dos cracks, un solo heredero
Esos dos nombres no sorprenden a nadie: Erling Haaland y Julián Álvarez. Para Laporta, no hay más debate. El noruego es el goleador total, el delantero dominante, el futbolista capaz de decidir partidos y títulos casi por inercia. Julián, en cambio, representa el perfil más Barça por su movilidad, presión, inteligencia táctica y una capacidad para asociarse que encaja como anillo al dedo en el ADN azulgrana.

El presidente tiene claro que todo lo demás son soluciones temporales. Delanteros que pueden rendir dos o tres temporadas, cumplir en momentos concretos o tapar un agujero, pero no liderar un ciclo ganador. Parches, es la palabra que más se repite internamente cuando se habla de otros nombres que han ido apareciendo en la agenda.
El precio del elegido no será bajo
El problema, como casi siempre, es el dinero. Tanto Haaland como Julián Álvarez tienen un precio de salida que no baja de los 100 millones de euros. En el caso del noruego, incluso podría ser bastante más alto. Con Julián, el contexto también es complejo, pero en el Barça lo ven como una operación algo más realista si se dan las condiciones adecuadas. Laporta asume que no será fácil. El plan pasa por preparar el terreno, cuadrar cuentas y esperar el momento oportuno.
No se descarta que el relevo definitivo de Lewandowski llegue más tarde de lo deseado, pero la idea es no equivocarse cuando llegue el momento clave. Así pues, el casting se ha reducido al mínimo. Dos nombres, dos estrellas y una obsesión clara en el palco: acertar con el delantero que debe marcar el futuro del Barça. Porque para Laporta, el próximo ‘9’ no puede ser uno más. Debe ser el correcto.