El Barça llega al Clásico con una duda cada vez más importante en su once titular. En este sentido, Hansi Flick, que ha mantenido una base bastante definida durante la temporada, no tiene claro si apostar por uno de sus hombres de confianza en un partido de máxima exigencia. El rendimiento reciente y el contexto competitivo han abierto un debate que parecía cerrado.
La realidad es que el foco está puesto sobre la figura de Frenkie de Jong. El centrocampista neerlandés no ha logrado recuperar su mejor nivel tras la lesión sufrida a finales de febrero, y su presencia en el equipo ha ido perdiendo peso en las últimas semanas. Una situación que contrasta con su rol anterior, cuando era indiscutible en la posición de pivote.
De indiscutible a duda en el once del partido más importante
Y es que antes de su lesión, De Jong era una pieza clave para Flick. Su capacidad para organizar el juego y dar equilibrio al equipo lo convertían en un fijo en el once. Sin embargo, su regreso ha sido progresivo y sin el impacto esperado, lo que ha generado dudas sobre su estado real de forma de cara a un partido donde deberán los culés ser intensos.
De este modo, su falta de continuidad ha coincidido con un cambio importante en el equipo. El técnico alemán ha tenido que buscar alternativas, y eso ha abierto la puerta a otros jugadores que han sabido aprovechar la oportunidad en un momento decisivo de la temporada.
Gavi irrumpe y complica su regreso
La realidad es que uno de los grandes protagonistas de este escenario es Gavi. El canterano ha regresado a un nivel muy alto y se ha convertido en una pieza prácticamente intocable para Flick en la posición de mediocentro. Su intensidad, capacidad de trabajo constante y presencia en la organización el juego han encajado perfectamente en el sistema del alemán.
Así pues, la competencia directa ha dejado a De Jong en una posición algo inesperada. Lo que en otro momento del año sería una titularidad asegurada ante el Real Madrid, ahora está en el aire. De modo que Flick deberá decidir si apuesta por la experiencia del neerlandés o mantiene la inercia de un equipo que ha encontrado equilibrio sin él. El Clásico se presenta como una prueba definitiva.
