Hansi Flick ha lanzado un aviso muy serio a Alejandro Balde. El técnico alemán no está satisfecho con la actitud del lateral en los entrenamientos y ya le ha trasladado que la situación no puede repetirse. Aunque su rendimiento en los partidos no ha sido negativo, en el cuerpo técnico existe una preocupación creciente por su nivel de concentración y compromiso en el día a día.
En el Barça tienen claro que Flick no distingue entre partidos y entrenamientos. Para el entrenador, todo forma parte del mismo proceso y quien no está completamente enchufado durante la semana acaba pagándolo el fin de semana quedándose en el banquillo. Balde, en este sentido, ha entrado en una zona de riesgo que no esperaba, porque hasta ahora, ha sido intocable en el carril zurdo.
Flick no negocia la intensidad en el día a día
Según fuentes del cercanos, Balde lleva varios entrenamientos en los que no ha trabajado al cien por cien. No se trata de un problema físico ni de rendimiento futbolístico, sino de actitud y concentración. Flick ha detectado cierta desconexión a la hora de trabajar en el día a día, algo que no tolera. El mensaje del técnico es que se juega como se entrena. Flick considera que si un futbolista baja el nivel durante la semana, se refleja en el césped.
Balde es un jugador importante, pero Flick no hace excepciones. El alemán quiere un grupo completamente implicado, competitivo y con hambre constante. La exigencia es máxima y quien no se adapte queda fuera, independientemente del nombre o del estatus.
Cancelo cambia el escenario y amenaza su condición de intocable
Además, el contexto no juega a favor de Balde. La llegada de João Cancelo cambia por completo el panorama en los laterales. Flick gana una pieza versátil, con capacidad para jugar en ambos costados, lo que abre la puerta a rotaciones mucho más frecuentes. Y ahí, Balde dejaría de ser intocable. En el cuerpo técnico consideran que la competencia es la mejor herramienta para mantener a todos enchufados. Si Balde no sube el nivel en los entrenamientos, Flick no dudará en sentarlo, algo que hasta hace poco era mucho más complicado.
La situación no es un conflicto, pero sí una advertencia seria. Balde tiene margen para reaccionar y no hay mal ambiente. Sin embargo, el lateral sabe que tiene que dar algo más, poque, o vuelve a estar completamente conectado en los entrenamientos, o empezará a notar consecuencias que no le van a gustar.
