Hansi Flick ha sido muy claro con Marcus Rashford. El técnico alemán no quedó nada satisfecho con lo que vio del inglés en la Supercopa y, tras el partido, le dejó muy claro que se acabaron los avisos y que lo que viene será serio. Flick entiende que se puede fallar de cara a portería, como le pasó al inglés, pero no tolera la falta de implicación defensiva ni la desidia en el trabajo defensivo del equipo. Y menos en los minutos finales de un partido como el Clásico.

En el cuerpo técnico del Barça la sensación fue muy negativa. Rashford tuvo una ocasión clara que desperdició, pero eso no fue lo que encendió las alarmas. Lo que realmente molestó a Flick fue su escasa ayuda defensiva y su falta de intensidad sin balón que dejó expuesto al equipo en varias acciones clave que casi acaban con gol del Real Madrid.

Flick no perdona la falta de trabajo sin balón

Una de esas jugadas estuvo a punto de costarle muy caro al Barça. Por la banda de Rashford, el Real Madrid generó una acción peligrosa que acabó con Álvaro Carreras definiendo mal cuando tenía el gol casi hecho. Para Flick, esa acción resume el problema, porque un extremo que no presiona y no se sacrifica en defensa rompe todo el equilibrio del equipo cuando hay que aguantar el resultado.

Marcus Rashford Hansi Flick Barça Europa Press
Marcus Rashford Hansi Flick Barça Europa Press

El técnico alemán es inflexible en ese aspecto. Da igual el nombre o el cartel del jugador. Flick exige compromiso total, presión en todo momento y ayudas defensivas continuas. Rashford, en ese sentido, quedó muy señalado tras la final y su situación dentro del vestuario ha cambiado, porque es algo que pudo costar un título al equipo.

Último aviso y futuro en serio peligro

Flick ya le ha comunicado que se trata del último aviso. Si vuelve a repetir ese tipo de comportamiento, su etapa en el Barça estará prácticamente sentenciada. El entrenador no quiere futbolistas que elijan cuándo correr y cuándo no, y menos en partidos grandes donde el margen de error es mínimo. El Barça se reservaba una opción de fichaje cercana a los 30 millones de euros tras la cesión, pero ahora mismo esa operación está seriamente en duda. En el club consideran que, a ese precio, Rashford debe marcar diferencias con y sin balón. Y eso no está pasando.

Flick ha sido tajante con Rashford. Una más y se acabó. El inglés tiene margen para reaccionar, pero el mensaje ya está encima de la mesa. El Barça no permitirá faltas de compromiso, ni siquiera con futbolistas de nombre. Así pues, Rashford está ante su última oportunidad. O se adapta a las exigencias de Flick o su paso por el Camp Nou será corto.