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Gavi ha celebrado el Mundial de España como todos, pero dentro del Barça sabe que no todo ha sido felicidad completa para sus compañeros. Pedri y Lamine Yamal han levantado el título, han vivido una noche histórica y han sido parte de una generación campeona. Sin embargo, en lo individual, ninguno de los dos ha terminado el torneo con la sensación de haber mostrado su mejor versión y de haber lucido como imaginaban.

Esa es la preocupación que tiene Gavi. Conoce muy bien a los dos, sabe cómo compiten y entiende que para ellos no basta con ganar si sienten que no han sido protagonistas absolutos. Pedri empezó la final ante Argentina en el banquillo y entró en la segunda parte. Lamine fue titular, pero tampoco logró romper el partido como se esperaba.

Pedri no se siente protagonista

El caso de Pedri es especialmente delicado. El canario es uno de los mejores jugadores del Barça y del mundo, pero con España ha perdido peso en los momentos decisivos. Que no fuera titular en la final confirma que Luis de la Fuente encontró otro equilibrio en el centro del campo y que Pedri tuvo que aceptar un papel secundario en la noche más importante.

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Gavi sabe que eso duele. Pedri no es un jugador que busque ruido, pero sí necesita sentirse importante. Verlo entrar desde el banquillo, aunque luego participara en la jugada del gol, deja una lectura incómoda: España ha ganado el Mundial sin necesitarlo como líder desde el inicio.

Lamine tampoco brilló

Con Lamine ocurre algo parecido. El extremo ha sido campeón del mundo siendo todavía muy joven, pero la final no fue su gran consagración. Argentina logró controlarlo durante muchos minutos, le cerró los espacios y evitó que regateara con continuidad. No fue una mala actuación, pero tampoco la noche diferencial que todos esperaban.

Gavi teme que ese golpe emocional llegue al Barça. Flick necesita al mejor Pedri y al mejor Lamine para la temporada 26/27, no a dos jugadores felices por el título pero tocados por dentro. El equipo azulgrana depende demasiado de su talento, su confianza y su capacidad para sentirse centrales. Por eso Gavi está pendiente de ellos. Sabe que han ganado, sí, pero también que pueden volver con dudas. El vestuario del Barça tendrá que ayudarles a transformar ese Mundial en impulso, no en frustración silenciosa.