Hansi Flick ya prepara el escenario para una posible llegada de Rodri Hernández al Barça. El técnico sabe que incorporar a un centrocampista de ese peso no consiste únicamente en encontrarle espacio en el once, sino en redefinir responsabilidades dentro de una medular donde Pedri ya ejerce como gran referencia. Por eso quiere una reunión a tres bandas con ambos.
El objetivo es dejar claras las funciones antes de que aparezcan problemas de convivencia futbolística. Rodri está acostumbrado a ordenar cada posesión desde la base, pedir constantemente el balón y decidir el ritmo de los ataques. Pedri, por su parte, también necesita intervenir mucho para marcar diferencias. Flick quiere que se complementen, no que compitan por gobernar las mismas zonas.
Rodri mandaría desde atrás y Pedri ganaría libertad
El plan inicial pasa por entregar a Rodri la dirección de la salida. Sería el jugador encargado de recibir entre centrales, superar la primera presión y controlar la posición del equipo cuando el Barça pierde el balón. Su capacidad para mantener el orden permitiría que Pedri dejara de bajar constantemente a iniciar las jugadas y pudiera instalarse varios metros más arriba.
Ahí Flick cree que aparecería la mejor versión del canario. Cerca del área, Pedri tendría mayor libertad para filtrar pases hacia Lamine Yamal, combinar con Dani Olmo y atacar espacios desde segunda línea. La llegada de Rodri no debería quitarle protagonismo, sino eliminar parte del trabajo menos decisivo que actualmente debe asumir cuando el equipo tiene dificultades para construir.
Flick quiere evitar una batalla por el mando
La reunión también servirá para establecer jerarquías. Rodri llegaría como una estrella mundial y con personalidad suficiente para convertirse inmediatamente en líder, mientras Pedri ya tiene un peso enorme dentro del vestuario. Flick no quiere dos cerebros reclamando cada posesión ni una medular donde ambos terminen ocupando el mismo espacio para entrar en contacto con el balón.
El técnico pretende repartir el poder, de modo que Rodri sería el jefe en la salida y Pedri, el gran generador ofensivo. Uno controlaría distancias, coberturas y ritmo desde atrás; el otro tendría libertad para crear en los últimos metros. La operación todavía debe cerrarse, pero Flick quiere anticiparse. Si Rodri aterriza finalmente, su primera conversación importante no será sobre títulos ni expectativas, sino sobre cómo convivir con Pedri. Para el entrenador, esa conexión puede convertir el centro del campo del Barça en el mejor de Europa o, si se gestiona mal, generar una acumulación de talento sin equilibrio. Por eso quiere definir funciones desde el primer día.
