Álvaro Arbeloa se enfrenta a un dilema muy importante en la configuración del ataque del Real Madrid. El técnico, firme defensor del 4-3-3 como estructura base, considera prioritaria la presencia de un extremo derecho de garantías para equilibrar el ataque. Sin embargo, la situación actual en la plantilla no termina de convencerle, y la banda derecha se ha convertido en un foco de preocupación dentro de su planificación.
El problema no es táctico en esencia, sino de perfiles. Arbeloa entiende que su idea de juego requiere un futbolista capaz de ofrecer desborde, profundidad y amenaza constante en ese sector del campo. La banda derecha, dentro de su modelo, debe servir como alternativa a lo que puedan generar Vinicius o Mbappé por la izquierda, algo que ahora mismo no pasa.
Dos opciones que no despejan dudas
Rodrygo y Mastantuono aparecen como las alternativas naturales para ocupar esa demarcación, pero ninguna de las dos soluciones termina de satisfacer plenamente al entrenador. En el caso del brasileño, no ha acabado de entrar en los planes de un Arbeloa que no lo ve como una figutra capaz de marcar las diferencias en los partidos apretados. Otra lectura apunta a que Rodrygo ofrece su mejor versión en la izquierda, ya que en el lado diestro se siente obligado a unos movimientos que no le son tan naturales.
Mastantuono, por su parte, ha estado jugamdo especialmente mal, no ha aprovechado ni una de las oportunidades que se le han brindado y, lejos de rendir como se epseraba, ha levantado todo tipo de críticas y dudas por un juego que no es el esperado para una joya que costó 65 millones de euros en verano.
Un impacto directo en las alineaciones
La consecuencia es que la ausencia de una solución plenamente convincente complica la elaboración de alineaciones y altera el equilibrio ofensivo del equipo. Arbeloa considera que, con cualquiera de los dos perfiles en ese rol, la banda derecha pierde capacidad de generación y el ataque se vuelve más previsible. En un sistema donde los extremos cumplen funciones clave, la debilidad en un costado impacta en todo el engranaje ofensivo.
Así pues, para Álvaro Arbeloa, la banda derecha no es un simple detalle posicional. Es un elemento estratégico dentro de su modelo de juego. Y mientras no aparezca un extremo derecho que ofrezca plena confianza, el entrenador seguirá lidiando con un problema que considera serio en la construcción del equipo.
