Vicenç Villatoro publica Tren a Maratea (Proa), su retorno a la narrativa después del paréntesis de la trilogía de memorias que cerró el año pasado, La casa dels avis. Lo hace con una novela muy breve que también conecta con la geografía de la familia materna, en el sur de Italia, pero que no es biográfica. El periodista dice que en la trama dialogan la preocupación por el paso del tiempo, la "incomodidad" entre la memoria oficial y la personal y su gusto por el mundo literario italiano. El protagonista vuelve de Argentina al pueblo de donde se marchó al acabar la Segunda Guerra Mundial; en el tren que lo lleva a Maratea, coincide con una profesora universitaria con quien compartirá el tramo final del retorno y los recuerdos esenciales de su vida. Vicenç Villatoro ambienta su nueva novela a los años 70 en el sur de Italia, un territorio que recorrió para documentar La casa de los abuelos, y que siempre lo ha enamorado. El autor vuelve al mismo escenario, pero para crear una historia de ficción que nada tiene que ver con su historia personal ni familiar. Son la fascinación por este entorno y las referencias literarias italianas: Pavese, Italo Svevo, Tomasi di Lampedusa... lo que lo condujeron hasta aquí. El viaje en tren como pretexto narrativo, otro ejemplo que Villatoro ha querido crear un libro "que habla con la literatura, de literatura literaria."

Los rincones de la memoria

Villatoro reincide en su obsesión por reflejar la preocupación "por la fugacidad del tiempo" y la necesidad de hacer memoria que las personas van teniendo como más mayores son. Con motivo del encuentro con la joven profesora, el protagonista del libro tiene la ocasión de repasar sus propios recuerdos –los más vivos son siempre los de la infancia, apunta al autor-. Eso suscita otro núcleo de la novela, el de la dificultad de encaje entre el relato "oficial" sobre los hechos históricos y la memoria personal sobre los mismos. Hay una "incomodidad" entre unos y otros, sostiene Villatoro, como uno de los ejes de interés de la novela y de hecho, del sentido mismo de la construcción de la Historia. En este sentido, Villatoro ha admitido que otra razón por la cual ha ambientado la novela lejos de casa ha sido para evitar la proximidad del lector con los hechos, y que esté la tentación de juzgar la obra como un "ensayo camuflado" encubierto sobre la Guerra Civil o cualquier episodio de la historia española y catalana.

Villatoro reincide en su obsesión por  reflejar la preocupación "por la fugacidad del tiempo" y la necesidad de hacer memoria

El libro mira atrás (las memorias aterrizan en los años de la Segunda Guerra Mundial) pero se ambienta en un año en que Nápoles estuvo medio confinada por una epidemia de cólera. Eso la conecta inevitablemente con nuestros días, aunque el autor explica que no lo ha hecho para "hablar de la pandemia" sino porque, como entonces, este episodio nos ha hecho más conscientes de la fragilidad de las cosas y más adaptables a imaginar escenarios (confinamientos, mascarillas de uso común) que creíamos imposibles.


Vicenç Villatoro publica la novela breve Tren a Maratea. Foto: Sergi Alcàzar

Ganas de ficción

Villatoro explica que ha vuelto a abrazar la ficción con ganas, después de 13 años trabajando en obras memorialísticas que le exigieron una "minuciosidad autoimpuesta". "Tenía ganas de ir lo más lejos posible de lo que ha significado la trilogía", manifiesta. En cambio, la ambientación conecta con su último libro, pero "no es un spin off de La casa dels avis". Con el gusto por volver a la ficción, Villatoro ha sumado la "fascinación" que, dice, ha tenido siempre por la literatura breve, que ha descrito como "circular o esférica, que busca la 'redondez'" una concepción de la narración que confiesa que echaba de menos.

El escritor trabaja desde hace dos años en un proyecto de novela larga en torno a la construcción del Canal de Urgell el siglo XIX

Después de introducirse en la novela breve, Villatoro dice que "le ha picado el gusanillo" del género, y que ya tiene otras "cosas" escritas que se podrían concretar en un futuro. Por otra parte, el escritor trabaja desde hace dos años en un proyecto de novela larga en torno a la construcción del Canal de Urgell el siglo XIX.