Lluís Pasqual, director teatral catalán de gran prestigio y proyección internacional, reconocido por su contribución a la renovación de la escena teatral europea, iba a ser una de las caras destacadas de la celebración de los 50 años del Teatre Lliure, uno de los espacios teatrales más importantes de Catalunya y del que Pasqual fue uno de los fundadores y el primer director. Desde hacía dos años preparaba el montaje de El gran inquisidor, protagonizado por Pablo Derqui, y el proyecto ya tenía el equipo artístico y los decorados prácticamente cerrados. Pero la obra ha desaparecido de la programación del Lliure antes incluso de ser presentada. El motivo no es una discrepancia artística ni un problema presupuestario, sino una polémica inesperada: la utilización de una falsa entrevista de Montserrat Caballé en un homenaje póstumo en el Liceu. La imitación de la humorista Judit Martín que hizo siete años atrás estalló recientemente, originando una controversia que ha sacudido el mundo cultural catalán.
Todo empezó con una confesión de Judit Martín
El origen del caso se remonta a 2019, cuando el Gran Teatre del Liceu organizó un homenaje a Montserrat Caballé, fallecida el año anterior. Uno de los momentos más emotivos del acto fue la reproducción de una supuesta entrevista radiofónica grabada en 1988 después de la reinauguración del Teatre Fortuny de Reus. En aquella grabación, Caballé hablaba con afecto de Lluís Pasqual y llegaba a expresar el deseo de que fuera él quien condujera su homenaje cuando ella muriera. El director teatral presentó aquel documento sonoro como una entrevista real recuperada de Ràdio Reus. Siete años después, sin embargo, la actriz y humorista Judit Martín explicó el pasado 28 de mayo, en el pódcast La Ruïna, que aquella voz no era la de Montserrat Caballé. Era la suya. Según relató, Pasqual le había encargado imitar a la soprano reproduciendo su acento y su forma de hablar. Martin asegura que participó en una especie de casting supervisado por personas cercanas a Caballé, pero que nunca le explicaron que la grabación se utilizaría en un homenaje oficial ni que se presentaría al público como una entrevista auténtica.
¿Recreación fiel o engaño al público?
Aquí radica el núcleo de la controversia. Pasqual defiende que no se inventó nada. Según su versión, existía una entrevista real hecha por una periodista de Ràdio Reus que no se podía utilizar porque tenía mucho ruido ambiental y porque la grabación original se había perdido. Por eso decidió reconstruir el contenido con una imitadora. El director teatral ha explicado en el programa El Suplement de Catalunya Ràdio que contactó con Carlos Latre para que le recomendara a alguien para poder reproducirla e incluirla en el homenaje póstumo en el Liceu. La tarea se le encargó a la cómica e imitadora Judit Martín, que grabó la voz de la soprano y por la que aseguraba que nunca acabó cobrando. Pasqual sostiene que el texto reproducía "exactamente" las palabras pronunciadas por Caballé y que contaba con la autorización de la familia de la soprano y del propio Liceu. Por eso considera que no se trata de una ficción, sino de una simple recreación. Pero los críticos ven otra cosa: una reconstrucción presentada como si fuera un documento auténtico sin advertir al espectador que la voz que escuchaba no era la real. Es esta ausencia de transparencia la que ha provocado las acusaciones de haber hecho pasar una recreación por una grabación histórica.
El Lliure no quería que la polémica eclipsara su aniversario
El estallido mediático del caso llegó justo cuando el Teatre Lliure preparaba la presentación de la temporada de su quincuagésimo aniversario. Según explicó el actual director, Julio Manrique, la dirección del teatro se reunió con Pasqual para conocer qué respuesta pensaba dar a la controversia. La respuesta no les tranquilizó. Según Manrique, el director restó importancia a los hechos y los consideró un simple "asunto de cotilleo". En el Lliure, en cambio, preocupaba que toda la celebración de los cincuenta años quedara marcada por una polémica ajena a la programación artística. Ante esta situación, el propio Pasqual planteó la posibilidad de retirar temporalmente el montaje para no perjudicar al teatro. Cuarenta y ocho horas después, la dirección aceptó la propuesta y decidió prescindir de la obra.
Pasqual se defiende y habla de una campaña contra él
Lejos de rectificar, Pasqual mantiene que lo volvería a hacer exactamente igual. En declaraciones este sábado en El Suplement, el director ha asegurado que no actuó de manera ilegal ni poco ética, ha insistido en que la recreación contaba con el visto bueno de la familia de Caballé y lamenta que toda la polémica haya estallado justo cuando tenía que volver al Teatre Lliure. "No me arrepiento de nada. Lo volvería a hacer", ha asegurado de manera contundente. Pasqual ha asegurado que la polémica no es casual. "Sé que Catalunya es un terreno minado para mí", ha afirmado Pasqual, que actualmente vive en Madrid, insinuando que cada vez que intenta trabajar en Barcelona aparece algún conflicto que lo impide. Incluso, ha asegurado que "hay alguien que le quiere mal", aunque no sabe quién. No es la primera vez que Pasqual se ve envuelto en la polémica. Fue director del Lliure en tres etapas diferentes: cuando se creó en 1976, de nuevo en la temporada 1991-92 y el período más largo fue el último, entre el 2011 y el 2018. Después de siete años en el cargo, dimitió tras ser acusado de abuso de poder y acoso laboral de la actriz Andrea Ros y trabajadores del teatro.
