La Vall d’Ora (entonces condado carolingio de Urgell y, actualmente, comarca del Solsonès); 11 de agosto de 897. Hace 1.129 años. Wifredo, llamado el Velloso, conde (gobernador) de los condados (unidades políticomilitares carolingias) de Barcelona, de Girona, de Osona, de Urgell, de la Cerdaña y de Conflent; moría en una escaramuza con soldados del valí andalusí de Lárida (la actual Lleida). Un mes después (11 de septiembre de 897) se hacía efectivo su testamento, que legaba sus cargos a sus hijos y herederos. Wifredo pasaría a la historia como el primer conde carolingio de la Marca de Gotia que transmitiría sus cargos (sus “honores”, en la terminología de la época) a sus herederos y sería el fundador de una estirpe de soberanos que gobernaría el país durante más de cinco siglos (897-1410). Pero, ¿por qué los llamamos Bellónidas?
Wifredo no es el conde de la independencia
Wifredo no fue el protagonista de aquella independencia discreta y silenciosa que separaría los condados catalanes del reino de Francia, el fragmento occidental continuador del imperio carolingio (987). Muy al contrario. Wifredo venía de una tradición familiar de buena relación con el poder franco. El Velloso era descendiente de aquellas oligarquías visigóticas que, un siglo y medio antes, habían sido protagonistas de la génesis histórica de la Marca de Gotia, la región más meridional del Imperio carolingio: el exilio indígena al país de los francos —durante la invasión árabe de las provincias Tarraconense y Narbonense (714-723)— y el posterior retorno de los descendientes de aquel fenómeno, acompañando las huestes de los reyes Pipino y Carlomagno—padre e hijo— en la incorporación franca del arco mediterráneo entre los deltas del Roina —al norte— y del Llobregat —al sur— (754-801).
Wifredo no venía de una tradición netamente indigenista
Por otro lado, las fuentes documentales de la época sugieren que la familia de Wifredo no habría estado adscrita a los movimientos indigenistas —formados por los retornados del exilio— cuando se produjo la “primera guerra civil catalana”. En la llamada Revuelta de Aissó (826-827) se enfrentarían dos facciones de condes, formadas por personajes que, en todos los casos, eran cargos de confianza nombrados por el poder central, pero que tenían una ideología diferenciada. Mientras los “indígenas” eran partidarios de promover escenarios de paz con los árabes, con el propósito de consolidar la población y la economía en la Marca, los caballeros de la corte, que habían llegado al sur para hacer carrera, solo pensaban en la guerra para ganar, a título personal, honores y riquezas. La familia de Wifredo, a pesar de su origen, parece que se habría adscrito a esta última idea.
El abuelo Bellón
El abuelo paterno de Wifredo habría sido Bellón, un personaje destacado del colectivo de descendientes del exilio. Las fuentes documentales no confirman ni la fecha ni el lugar de nacimiento de Bellón. Pero la investigación historiográfica calcula que podría haber nacido hacia el año 760 (durante el reinado de Pipino el Breve, el padre y antecesor de Carlomagno) y se estima que lo habría hecho en algún lugar de las Cevenes (la sierra que, en aquel momento, separaba el dominio árabe de la antigua Narbonense y el reino de los francos). En cambio, las fuentes documentales son muy ilustrativas en cuanto a su vida adulta. Hacia el 778, dirigiría la revuelta de los “indígenas” de Carcasona que no habían seguido el camino del exilio contra el poder árabe. Y el mismo año (778), después del éxito de aquella revuelta y de la incorporación de la ciudad al reino franco, sería nombrado conde de Carcasona.
De Bellón... Bellónidas
Wifredo y sus descendientes, nunca se hicieron llamar Bellónidas. Pero, cuando los historiadores medievalistas tuvieron que identificar y clasificar las diferentes estirpes condales y ducales de Aquitània, Llenguadoc y Provença que, a caballo del año 1000, se habían independizado del reino de Francia; las llamaron a partir del nombre de su eslabón genealógico conocido más antiguo. De esta forma, la casa ducal aquitana sería llamada Ramnúlfidas, por el conde carolingio Ramnulf de Poitiers. La casa condal de Tolosa, Guillémidas, por el conde carolingio Guillem de Tolosa. La casa condal Provença, Bosónidas, por el conde carolingio Bosó de Borgonya. Y la casa condal de Barcelona sería académicamente llamada Bellónidas, por el conde carolingio Bellón de Carcassona, el abuelo paterno de Wifredo, fundador de la estirpe real catalana.
