La decisión de Donald Trump de retirar aproximadamente 5.000 soldados de Alemania es la crónica de una decisión anunciada. La escalada dialéctica de Trump hacia las posiciones templadas del canciller democristiano Friedrich Merz no podía acabar de otra manera con el desmesurado inquilino de la Casa Blanca. Merz ha echado en cara a Trump no tener una hoja de ruta clara en Irán y ha resaltado insistentemente que, fruto de ello, el régimen de los ayatolás está humillando a Estados Unidos. También ha criticado a Washington que haya entrado en esta guerra sin un plan de salida previamente aprobado, comparando con la situación que ya padecieron los norteamericanos anteriormente en Irak y Afganistán.
Trump, poco dado a encontrarse en una situación así con un país aliado histórico de Estados Unidos pero con voz propia y con la vitola de ser el país más importante de la Unión Europea, ya le reprochó a Merz estas palabras, y se lanzó en tromba a criticar la situación económica que atraviesa Alemania ahondando en uno de los problemas que más divide a los alemanes, la inmigración, y que está haciendo crecer a la ultraderecha. Merz, lejos de amilanarse, no ha subido el tono, pero ha estado igual de contundente. En consecuencia, la respuesta de Trump se daba por descontada dada la amenaza constante de jugar irresponsablemente y por razones inconfesables con la defensa de Europa.
La retirada de 5.000 soldados supone algo menos del 10% de los que tiene desplegados en el viejo continente, unos 68.000 desplegados en el conjunto de las bases norteamericanas en Europa, 31 bases permanentes y 19 enclaves militares suplementarios
La retirada de 5.000 soldados supone algo menos del 10 % de los que tiene desplegados en el viejo continente, unos 68.000 desplegados en el conjunto de las bases norteamericanas en Europa, un total de 31 bases permanentes y 19 enclaves militares suplementarios. Alemania es, de lejos, el país con más militares de USA, que, según los datos del Departamento de Defensa, son 36.436 soldados. Por ponerlo en un contexto más cercano, en España hay, según datos oficiales, un total de 3.814 militares de manera permanente distribuidos entre las dos bases permanentes existentes en Andalucía, la base naval de Rota y la aérea que se encuentra en Morón de la Frontera.
Aunque especular con los movimientos de Trump es harto difícil, ya que carecen muchas veces de lógica alguna, es más que probable que España se encuentre entre los países en los que el presidente norteamericano replique el movimiento de Alemania. Las amenazas permanentes por la posición española y del presidente Pedro Sánchez, así como los cruces dialécticos que se han producido, así lo hacen pensar. Pero Trump, un político lleno de obsesiones cuando no se le da la razón, debería medir sus movimientos, porque en el tablero internacional todo tiene consecuencias. En el caso de Alemania, la marcha de soldados de las bases de EE. UU. a quien más beneficia es a Vladímir Putin. A lo mejor es que eso a Trump ya le va bien, porque siempre es inescrutable conocer qué tipo de acuerdos mantienen ambos presidentes, más allá del juego de palabras, que solo es una parte de lo que realmente sucede.