10.000 judíos salvaron su vida, entre 1939 y 1944, huyendo de Francia a través del Pirineo de Lleida. La odisea de estos fugitivos es la argumental del documental Perseguits y salvats, que se estrenará este sábado 25 de noviembre en las televisiones locales, Movistar+, y la Xarxa. La película, dirigida por Daniel Serra y Jaume Serra, recrea el viaje de estos fugitivos a través de sus descendientes, que repiten la traviesa, y a través de entrevistas a Paquita Sitzer, que atravesó el Pirineo con sus padres y su hermano cuando tenía cinco años y que ahora, 75 años más tarde, ha retornado a Catalunya para participar en el rodaje de este documental. También ha asistido a la presentación de esta película, donde ha dialogado con Pilar Rahola.

Años de investigación

El documental, producido por la Xarxa y por la Diputación de Lleida, entronca con una larga investigación llevada a cabo por el historiador Josep Calvet, quien investiga esta historia desde que encontró, entre la documentación de Sort, un documento de un grupo de judíos que había pasado por la prisión local. Esta investigación, asumida por el Institut d'Estudis Ilerdencs, disfrutó del apoyo de la Diputación de Lleida, que más tarde publicó un libro sobre el tema y señalizó sobre el terreno cinco de las rutas de evasión, dándole una dimensión turística y cultural. Joan Reñé, presidente de la Diputación de Lleida ha querido destacar que estos rutas son toda una lección de generosidad y de solidaridad por parte de las poblaciones de Lleida.

De Francia a la prisión de Sort

Las rutas parten de Francia y van por las zonas más inhóspitas de la región, porque eran las menos vigiladas por las patrullas alemanas. Los fugitivos, que solían viajar sin ropa ni calzado adaptado a la alta montaña, tenían que caminar de noche para no ser detectados. Iban muy lentos, porque viajaban a menudo con niños, con gente mal alimentada, con viejos o con enfermos. Siempre, con miedo, porque si eran detectados por los gendarmes o por los alemanes eran conducidos directamente a los campos de exterminio. Y cuando llegaban al primer puesto de la Guardia Civil no estaban libres del todo: eran recluidos en la prisión de Sort (un edificio que ahora se ha museizado), en condiciones penosas. Y algunos, que tenían mala suerte, eran devueltos en Francia, desde donde se les enviaba en los campos nazis. Parece increíble, viendo el documental, que hubiera tanto horror en un lugar tan bello...

perseguidos y salvados personajes

Historia escondida por las propias víctimas

"Había cosas que mi madre me explicó cuando no estaba mi padre", explica el hijo de unos de los fugitivos que pasó por el Pirineo y por la prisión de Sort. Hay aspectos de la huída que las traumatizadas víctimas no explicaron nunca. Un puñado de hijos y nietos de los fugitivos, acompañados de Calvet y los directores del documental, quisieron sentir un poco más esta historia a través de su experiencia personal. Todos ellos salieron bien satisfechos de la recreación de la ruta de sus antepasados, y pudieron entender mucho más la memoria de su familia. Hay historias, a pesar de todo, que no se explican en el documental, o que se tratan por encima, y que no habría que olvidar: pastores que se enriquecieron extorsionando a los fugitivos, guías que abandonaban a los judíos a su suerte, bandoleros que robaban y mataban a los judíos cuando huían la frontera, habitantes de la región que delataron el paso de judíos a los nazis... No todo fue solidaridad.

perseguidos y salvados paquita

Emotivo

El documental, al centrarse en la experiencia de la memoria de los descendientes de los judíos, da una visión limitada de la historia. Las cadenas de evasión no sólo facilitaban la huida de judíos, sino también la de aviadores aliados, enemigos del nazismo que querían unirse a la Francia Libre u opositores políticos al nazismo, como describió magistralmente Francesc Viadiu, miembro de las redes resistentes, en Andorra, cadena de evasión. Por otra parte, como en tantos estudios sobre memoria histórica, hay una tendencia excesiva a presentar a las víctimas como héroes (en este caso olvidando los verdaderos héroes, los que hicieron que estas cadenas fueran realidad). Pese a todo esto, los directores consiguen sacar el máximo partido de los escasos recursos que tienen. Utilizan de forma magistral la belleza del paisaje pirenaico y la música del violonchelo. Y construyen un relato altamente emotivo de un episodio casi desconocido de las tierras de Lleida. Con una ventaja nítida: quieren construir un relato abierto, que deja muchas puertas abiertas al debate. Aseguran que este trabajo es un "homenaje a toda una generación, aquella que los nazis no quisieron que existiera". Y han querido recordar que, hoy, todavía hay gente que tiene que huir de sus países, y que Europa no los trata como tendría que tratarles.

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