Barcelona, 31 de mayo de 1410. Hace 616 años. Martín I, llamado “el Humano”, rey de la Corona catalanoaragonesa, moría —súbita e inesperadamente— sin descendencia legítima. Su único hijo, Martín, llamado “el Joven”, había muerto —también, sin descendencia legítima— el año anterior (1409) durante la campaña de pacificación de Cerdeña, que los historiadores contemporáneos llaman “el Vietnam catalán”. Poco antes (1407), y precisamente en previsión de una prematura desaparición del heredero, el rey Martín I, conocedor de la existencia de dos criaturas engendradas por el “Joven”, había ordenado su traslado a Barcelona. Secuestro, podríamos decir, porque se haría contra la opinión de las respectivas madres de estas descendencias.

Representación de Violante de Aragón Bar / Fuente: Vitrales de la catedral de Le Mans (Francia)

¿Quién es quién? Los nietos ilegítimos de Martín I

Federico de Aragón-Rizzari (Palermo, 1402) y Violante de Aragón-Pesce (Catania, 1404) se convirtieron en el último cartucho para asegurar la continuidad de la Casa de Barcelona, fundada por Wifredo el Velloso en 870. Pero Martín I moriría, sospechosamente, la noche anterior a la ceremonia que debía legitimar a Federico y proclamarlo heredero. Y desde aquella misma noche el pequeño Federico quedaría olvidado y abandonado, sus derechos dinásticos nunca serían confirmados y aparecerían en escena una serie de personajes, con una estrecha relación con el difunto rey y muy bien posicionados políticamente, que se propondrían para ocupar el trono. ¿Martín I fue asesinado para impedir la legitimación de Federico? Y, si es así, ¿quién tenía motivos para hacerlo?

¿Quién es quién? Violante de Aragón-Bar, la sobrina “francesa” del difunto rey

En el momento en que “el Humano” desaparece de escena (1410), Violante (Barcelona, 1384) era la única descendiente superviviente del rey Juan I, el hermano mayor y predecesor de Martín I. Una especie de ley sálica no escrita, imperante en la cancillería de Barcelona había impedido que sucediera a su padre. Pero en 1410, Violante —casada con un Anjou y con el apoyo de la corona francesa— llegó con mucha fuerza y haciendo un auténtico despliegue de capacidad y de ambición. Solo hay que pensar que, poco después, con su extraordinaria inteligencia política conseguiría cambiar el rumbo de la Guerra de los Cien Años (1337-1453) en beneficio de Francia. Violante tenía motivos sobrados para impedir la legitimación y proclamación de Federico.

Representación de Fernando de Trastámara / Fuente: Retablo de San Benito. Museo del Prado

¿Quién es quién? Fernando de Trastámara, el sobrino castellano del difunto rey

Fernando (Medina del Campo, Castilla, 1380) era el segundo vástago de Leonor de Aragón (hermana pequeña de Juan I y de Martín I) y del rey castellanoleonés Juan I. Y, por tanto, era el hermano pequeño del futuro Enrique III. Pero en 1409, cuando Martín el Joven muere en Cerdeña, el escenario castellano se había alterado sustancialmente. El nuevo rey Enrique III (el hermano de Fernando) había muerto prematuramente. Y Fernando se había convertido en el regente —por la minoría de su sobrino e hijo del difunto rey—, en el pariente legítimo de género masculino más cercano a “el Humano”, y en el candidato preferido por las clases mercantiles de Barcelona y de València para dirigir los destinos del edificio político catalano-aragonés. Fernando también tenía motivos sobrados para impedir la legitimación y proclamación de Federico.

¿Quién es quién? Jaime de Urgell, el cuñado rancio del difunto rey

Jaime (Balaguer, 1380), conde de Urgell, se había casado con Isabel de Aragón-Fortià (1407), hija del rey Pedro III y de su cuarta esposa Sibila, hermanastra de los reyes Juan I y Martín I. Por lo tanto, Jaime —que, por su parte, era pariente lejano del rey— se convertiría en el cuñado del monarca. Después de la muerte del “Joven” (1409), Martín I, lo nombraría procurador del reino de Aragón, cargo que, generalmente, se reservaba al heredero al trono y que Jaime leería como una especie de reconocimiento a la sucesión. Sin embargo, Martín I continuó preparando la legitimación de Federico, y Jaime respondería cerrando filas con el sector más reaccionario e involucionista del estamento nobiliario. Jaime, el rancio, también tenía motivos para impedir la legitimación y proclamación de Federico.

Representación contemporánea del rey Pedro III y de su sobrino nieto Jaime de Urgell. Fuente: Ajuntament de Balaguer

¿Quién es quién? El papa Luna, el consejero traidor

Pero Martines de Luna (Illueca, Aragón, 1328), más conocido como el papa Luna o como el pontífice cismático Benedicto XIII, fue el gran apoyo de Martín I para vencer la batería de obstáculos jurídicos que la cancillería de Barcelona —alineada con los candidatos en la sombra— opuso al proceso de legitimación del pequeño Federico. El papa Luna, pariente lejano de María de Luna —difunta esposa de Martín I y madre de Martín el Joven—, tenía un interés especial en proteger la continuidad del Casal de Barcelona en el trono catalanoaragonés, porque eran el principal apoyo político a su sede cismática de Aviñón. Pero, sorprendentemente, al día siguiente de la real defunción proclamaría públicamente y sin escrúpulos su adhesión a Fernando de Trastámara. 

La salud de Martín I

Martín I o “el Humano”, tenía una salud deteriorada que podría explicar su repentina muerte. A partir de las fuentes documentales, la investigación historiográfica especula que el rey Martín I presentaba un cuadro de afecciones de tipo gastrointestinal, provocadas por los malos hábitos alimentarios y que se habrían agudizado durante las semanas previas a su muerte. Pero, también, una parte de esta misma investigación historiográfica apunta la posibilidad de que el rey Martín I hubiera sido víctima de una intoxicación, provocada a propósito, que habría precipitado la muerte de un hombre enfermo. Y pone el foco en la fecha de la muerte: la víspera de la legitimación y proclamación de Federico. Si esto es así, ¿quién asesinó a Martín I? ¿Quien tenía más motivos, quien tenía más prisa o quien estaba más cerca?

Representación del papa Luna / Fuente: Iglesia de Santa María. Morella