La Associació d'Escriptors en Llengua Catalana (AELC) ha reivindicado este viernes desde Bruselas el derecho a la libertad de expresión en un acto donde varios escritores han leído textos y poemas. "Este derecho se está vulnerando sistemáticamente y queríamos hacer un acto de protesta por la represión que estamos sufriendo desde el estado español, tanto del gobierno como del sistema judicial y policial," ha explicado la presidenta de la AELC Bel Olid.

La escritora ha dicho también que si bien la intención inicial era celebrar el acontecimiento en la sede de la Generalitat a la capital belga han preferido hacerlo en el Casal Català para no "ceder a los chantajes" del gobierno español ante un acto "político". "Y pensamos ejercer la libertad con la fuerza de la palabra", ha concluido. Por su parte, el conseller de Cultura, Lluís Puig, ha celebrado que haya un "espacio de libertad" y ha afirmado que mientras el Consejo de Ministros "se dedica a perder el tiempo" el asociacionismo cultural "se organiza. El acto ha contado con la asistencia de Puig y también de los otros dos consellers que están en Bélgica: Toni Comín y Meritxell Serret.

Tal como estaba previsto, han leído textos y poemas varios miembros de la Junta Directiva de la AELC (Jordi Martín Lloret, Bel Olid, Gemma Pasqual y Sebastià Portell), tres poetas para cada uno de los territorios naturales de la asociación (el catalán Francesc Parcerisas, la valenciana Teresa Pascual e Ismael Pelegrí en representación de las Islas). Roser Sebastià, en representación de Òmnium Cultural, ha leído un poema de Roc Casagran dedicado al presidente de la entidad encarcelado, Jordi Cuixart.

De forma improvisada, también se han sumado a la lectura de poemas Puig i Serret así como la presidenta del Casal, Roser Maresma, que ha leído Ventura Gassol, quien sufrió el exilio.

Durante las últimas semanas tuvo lugar precisamente en la delegación del Govern la celebración de la Semana Catalana en Bruselas con motivo de Sant Jordi durante la cual la intervención de Puig en un acto homenaje a Manuel de Pedrolo tuvo como consecuencia el cese de la entonces directora de Relaciones Exteriores de la Generalitat, Marina Borrell.