Donatella di Cesare es una filósofa italiana que se ha especializado en filosofía del lenguaje y en ética y ha dedicado diversos estudios a la Shoah. Es profesora de la Universidad de la Sapienza de Roma. En los últimos tiempos se ha interesado mucho por la problemática política catalana, que considera como un ejemplo del fracaso de la Unión Europea. Su último libro, Terrorismo. Una guerra civil global, ha sido publicado por Gedisa, en su colección “Claves Contemporáneas 360º”, que se define como una línea editorial de libros “que ayudan a entender el mundo”.

Sigue constantemente el conflicto entre Catalunya y España. ¿Por qué este interés?

Escribo para el Corriere della Sera y he escrito algunos artículos sobre la cuestión catalana. Mi posición, no la del periódico, es que Europa ha resultado una tremenda desilusión. No creo que esto sea un problema interno de España. Es un problema de todos los europeos. Como ciudadana europea estoy muy preocupada. No me han gustado las imágenes de personas que democráticamente querían votar siendo pegadas por la Guardia Civil. Es una vergüenza para toda Europa. No creo que sea un problema interno. Para mí, entra dentro del debate de qué es el Estado, qué es el Estado nación…

Europa debería ser un ente postnacional en el que hubiera formas de autogobierno, en el que se podría encontrar una solución política para Catalunya

¿Cómo resolver el cuestionamiento de los Estados y sus soberanías?

Los Estados nacionales son una ficción (incluso Italia lo es). Esto en España se siente mucho, es muy evidente. La disgregación de los Estados nacionales no se puede evitar, es una evolución histórica. Yo reconozco el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán y creo que Europa debería tomar posición. Y esto no quiere decir apoyar al Estado nacional, a España, sino mediar. Para mí Europa debería ser un ente postnacional en el que hubiera formas de autogobierno, en la que se podría encontrar una solución política para Catalunya o para otros pueblos europeos. Esta es mi posición. Es una desilusión que Europa no haya hecho nada.

¿Qué perspectivas ve para el conflicto catalán?

Eso es muy difícil. He tenido la oportunidad de hablar con mucha gente en estos días. Es realmente complicado. Hay muchos problemas a muchos niveles: hay problemas constitucionales, políticos, culturales… Pero la política no debe ser la represión. No se puede responder con la policía a problemas políticos. No me gusta que se opte por una solución policial. Es neofranquismo.

Estamos en un estado permanente de violencia. La palabra “guerra” no es una palabra adecuada, pero tampoco “paz”

En su libro Terrorismo. Una guerra civil global apunta que la filosofía tiene problemas para hacer frente al terrorismo, uno de los fenómenos más determinantes del mundo moderno.

Hay un debate planteado desde el 11-S, que yo intento reconstruir en mi libro. Pero no hay soluciones. La filosofía debe ponerse preguntas y, sobre todo, plantearse los términos del debate, las palabras que empleamos. ¿Qué quiere decir terrorismo? Es una etiqueta. Se recurre mucho a ella en los medios, pero es una palabra que ya no quiere decir nada. Lo mismo pasa con “guerra”. ¿Estamos o no en guerra? Estamos en un estado permanente de violencia. La palabra “guerra” no es una palabra adecuada, pero tampoco “paz”. Estamos en una guerra difusa, intermitente, muy peligrosa; y ya no sabemos ni las posibilidades de éxito que tenemos. La filosofía no debe tanto indicar soluciones, como plantearse preguntas. En la sociedad actual no tenemos tiempo para pensar, porque estamos cada día en el flujo continuo de la noticia, de las redes… El deber de la filosofía es tratar de analizar en profundidad este nuevo fenómeno: la guerra civil global, la globalización armada… Y hemos de preguntarnos qué es vivir bajo el terror.

Usted vincula el terrorismo con la modernidad. ¿Por qué?

Porque terror y democracia son dos fenómenos de la modernidad. La democracia significa no tener más necesidad del terror, gobernar sin terror. Pero la democracia no supera el terror, el terror queda inscrito en la democracia y en cualquier momento puede surgir de nuevo. Esta conexión me interesa mucho.

La globalización es violenta: genera muchas desigualdades, y el terror es una respuesta, un NO a la globalización

¿Y qué relación tiene el terrorismo con la globalización?

Para mí el terror es el rostro enigmático de la globalización violenta, de la globalización armada. La globalización es violenta: genera muchas desigualdades, y el terror es una respuesta, un NO a la globalización. Un NO violento. Para mí fue muy importante estudiar el papel de la izquierda en este proceso. ¿Por qué la izquierda ya no es la adversaria del capitalismo? ¿Por qué personas jóvenes, como las que llevaron a cabo el atentado de las Ramblas, no son atraídas por el proyecto de emancipación, de liberación? ¿Y por qué deciden matarse para matar? ¿Por qué deciden recurrir al arma absoluta de su propia muerte? ¿Por qué no quieren cambiar el mundo sino abandonarlo? Este es un tema tabú…

Contra aquellos que aseguran que el terrorismo es el arma de los débiles, usted afirma que quien más ha usado el terrorismo es el Estado.

Sí. Yo creo que hay muchas formas de terrorismo, pero el terrorismo es, ante todo, el terrorismo del Estado. Hay una violencia inherente al Estado, vinculado al concepto de soberanía. ¿Por qué un Estado nacional que tiene una soberanía mala, conflictiva, es un Estado potencialmente terrorista? Porque tendrá la tentación de recurrir a la violencia para imponerse.

La revolución no tiene nada que ver con el terror

¿Y qué papel juega el atentado frente a esta violencia estatal?

Me interesa la metafísica del atentado. ¿Qué es un atentado? Para mí no es un acto revolucionario, no es un acto insurreccional… Tiene en común con los actos revolucionarios e insurreccionales que es una negación del Estado. El atentado es un acto de desafío a la soberanía del Estado. Pero la revolución no tiene nada que ver con el terror.

¿Hay alguna especificidad en el terrorismo de al-Qaeda y del ISIS con relación a otras modalidades de terrorismo?

Hay una continuidad con otras formas de violencia, por ejemplo, con el terrorismo de Brigadas Rojas. En el caso del terrorismo yihadista, lo más peculiar es que los terroristas están dispuestos a su propia muerte. ¿Cómo puede responder el poder a eso? El poder es impotente ante este desafío. El yihadismo plantea sus militantes como si fueran bombas humanas. Tienen gente dispuesta al sacrificio, lo que es muy difícil de entender desde nuestro entorno, desde la modernidad. El arma absoluta de los yihadistas es un fenómeno nuevo: su propia muerte. Y contra esto no hay solución.

Ni el choque de civilizaciones, ni la lucha de clases ni la guerra de religiones bastan para entender un fenómeno como el terrorismo

No parece compartir la idea del “choque de civilizaciones”. ¿Por qué?

Porque creo que es una simplificación frente a un fenómeno tan complejo y tan difícil de analizar como la globalización. No creo que el yihadismo sólo sea una lucha contra Occidente. Los yihadistas, para mí, son occidentales, son postmodernos. Los terroristas de Barcelona y de París, usaban el móvil y todos los mecanismos occidentales. El yihadismo muestra un rechazo a Occidente, pero esto no basta para explicarlo. Como tampoco bastan para explicar el terrorismo la lucha de clases, ni la guerra de religiones. Ninguno de estos tres esquemas basta para entender un fenómeno tan complejo como el terrorismo.

En su libro afirma que es un error criminalizar al monoteísmo. ¿Es así?

Hay un laicismo violento, que estigmatiza y criminaliza al monoteísmo. Y de ahí sale la islamofobia, que no es sino una forma de racismo. Creo que es una simplificación decir que la causa del terrorismo es el monoteísmo. Hay quien piensa que tener un solo Dios es ser intolerante con los otros. Esto no tiene sentido, pero desgraciadamente es una opinión muy difundida. Yo creo que la religión no tiene por qué ser un narcótico ("opio" como decía Marx), sino que también puede ser un estimulante que ayude a la liberación, a la emancipación. La religión en algunos casos ayuda a la gente a decidir que hay que cambiar el mundo, a avanzar hacia una justicia global. Me parece una simplificación absurda decir que la religión es la causa de todos los males.

¿Hasta qué punto el Estado se aprovecha de la situación creada por el yihadismo para consolidar su poder?

En su libro concluye que los terroristas han conseguido sus objetivos al lograr que se imponga la fobocracia. ¿A qué se refiere?

Fobocracia quiere decir cultura del miedo, una cultura que cada vez se extiende más. Y dentro de esta fobocracia se incluye el recurso sistemático a duras medidas de seguridad. Aunque la democracia es un sistema político flexible, ¿hasta cuándo puede resistir a las medidas de seguridad, al estado de excepción continuo? Como ciudadanos, debemos preguntarnos si queremos aceptar todas las medidas de seguridad que nos quieren aplicar. ¿Somos conscientes de que estas medidas son peligrosas para la sociedad? ¿Hasta qué punto el Estado se aprovecha de la situación para consolidar su poder?