Las necesidades energéticas y de nutrientes de las mujeres vegetarianas embarazadas no son diferentes de las gestantes no vegetarianas. La principal excepción está en las recomendaciones superiores de hierro para las primeras, no tanto en la cantidad que se debe aportar como en la optimización de las formas de absorción y aprovechamiento. Las dietas vegetarianas se pueden planificar para satisfacer con total garantía las necesidades nutricionales de las mujeres embarazadas.
Nutrición segura y de calidad
Las dietas de las mujeres vegetarianas embarazadas y lactantes deberían contener fuentes fiables de vitamina B12 a diario, además de un aporte seguro y de calidad en calcio, hierro, yodo y folatos.
Vitamina B12. Si se es ovo-lacto-vegetariana, los huevos y los lácteos son alimentos que garantizan los requerimientos de este nutriente. Ante una dieta más estricta, se deberá recurrir a alimentos enriquecidos (derivados de soja, cereales de desayuno) y suplementos de vitamina B12 activa. Las algas espirulina, nori y fermentados de la soja como el tempeh se publicitan por su riqueza en vitamina B12, pero a menudo contienen análogos de la vitamina B12 y no la cianocobalamina (la vitamina activa), tal y como afirman en su documento de posicionamiento sobre las dietas vegetarianas la Asociación de Dietistas Americana (ADA) y Dietistas de Canadá.

Las dietas de las mujeres vegetarianas embarazadas y lactantes deberían contener fuentes fiables de vitamina B12 a diario
Calcio de fácil asimilación. Los frutos secos y semillas como el sésamo, las frutas desecadas y las legumbres se convierten en los vegetales más ricos en calcio, aunque de peor absorción. Las algas son un buen recurso para aumentar el aporte mineral. Las mejores apuestas son la iziki (1400 mg/100 g), la wakame (1300 mg/100 g) y la arame (1170 mg/100 g). Su uso diario comedido en recetas de sopas, ensaladas o guisos de legumbres mejora la calidad nutricional de la dieta de las mujeres vegetarianas.
Hierro de fácil asimilación (hemo o ferroso). Los datos sugieren que hay un mayor riesgo de que el niño nazca prematuro y con poco peso si las reservas de hierro son bajas durante el primer trimestre. Se han descrito varias sustancias presentes en los vegetales que mejoran o inhiben la absorción del hierro no hemo o férrico (en vegetales).
La fermentación de la soja aumenta la biodisponibilidad de este oligoelemento, al igual que la vitamina C y el ácido cítrico abundante en frutas y hortalizas. El salvado de los cereales integrales y los oxalatos abundantes en espinacas, así como los taninos del té, inhiben la absorción del hierro. La adición de perejil crudo (rico en vitamina C) a las diversas recetas aumenta la absorción del hierro vegetal. Las algas también son buena fuente de hierro asimilable, en particular la dulse (150 mg/100 g), cuya ración puede ser de 20 gramos.