La Comisión de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona de este miércoles por la tarde ha vivido un largo momento rocambolesco durante el debate sobre la propuesta de dotar nuevos usos los quioscos de Barcelona. Como se anunció el fin de semana, la propuesta se basa en permitir que los quioscos de prensa puedan vender bebida y comida envasada, y como tal se ha llevado a comisión para su aprobación inicial. Ahora bien, la sorpresa ha saltado cuando la concejala Montserrat Ballarín, en nombre del PSC, ha anunciado la abstención a una propuesta que previamente había sido acordada por la comisión de gobierno, formada por Barcelona en Comú y el PSC.

Ante el estupor del resto de grupos, que no han entendido que una medida de gobierno no cuente con el acuerdo de los dos socios que lo componen, ha tenido lugar un debate improvisado y fuera de guion sobre la situación, donde ha tenido que intervenir la secretaria de la comisión y se han puesto sobre la mesa propuestas como retirar la medida o incluso ausentarse los representantes de los grupos para eludir la votación. Incluso el mismo teniente de alcaldía Jordi Martí Grau, que ha insistido en que se trata de un acuerdo de gobierno y ha defendido la votación y su aprobación, se ha referido a lo que estaba sucediendo como "sainete".

Finalmente, la propuesta se ha podido desencallar con los votos a favor de Barcelona en Comú, Ciudadanos, PP, Valents y la concejala no adscrita y la abstención de ERC, Junts y PSC, pero lo que se ha visualizado ha sido un nuevo punto de fricción entre socialistas y comunes, que en las últimas semanas ya se han hecho evidentes en otras situaciones como el plan de usos del Eixample o la misma salida de Jaume Collboni del pleno municipal y que en esta ocasión se ha ventilado en comisión ante la sorpresa del resto de formaciones que han instado a los socios de gobierno a resolver sus problemas de forma interna.

Los restauradores, en contra

Ahora el nuevo modelo de quioscos quedará pendiente de la aprobación en pleno después de pasar por una fase de alegaciones, pero el quid de la cuestión, atendiendo el argumento de Ballarín, es que el expediente no ha incluido el "diálogo con otros sectores". En este aspecto hay que recordar que después de que el Ayuntamiento anunciara una modificación en los porcentajes del espacio que los diarios y las revistas ocupan en los quioscos de la ciudad, pasando del 80% a un mínimo del 51%, además de permitir que puedan vender café o comida envasada para llevar y flexibilizar los horarios de apertura, el Gremi de Restauració de Barcelona se opuso a los cambios, en especial al hecho de que los quioscos de prensa puedan vender café y comida envasada al considerar que se trataría de "competencia desleal e intrusismo".