La muerte del dictador Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975 no significó el fin de un régimen dictatorial que aún perduró unos años bajo la forma del franquismo sin Franco, un régimen que transicionaba hacia la democracia de manera lenta, insegura y notoriamente tutelada por los poderes fácticos de un poder que se autolegitimaba en el golpe de Estado de julio de 1936. En este marco, en Catalunya quien sí tenía derecho a legitimarse era la lucha antifranquista que aprovechaba las primeras grietas de la dictadura para proclamar sus exigencias a corto plazo, que hicieron eclosión en un lema para la historia, el de Llibertat, Amnistia, Estatut d'Autonomia.
A principios de 1976, Barcelona era, por derecho propio, la capital del antifranquismo, y el triple lema era la voz de un pueblo que quería recuperar la libertad y la dignidad nacional, y que entendía que para ello era necesaria la amnistía de los presos políticos y el retorno de los exiliados, una amnistía que, en todo caso, tuvo también un efecto de ley de punto final que condonó los crímenes cometidos por el franquismo. En aquel contexto, los días 1 y 8 de febrero de 1976, ahora hace cincuenta años, la capital de Catalunya fue el escenario de dos multitudinarias manifestaciones que no fueron autorizadas por las autoridades y que fueron duramente reprimidas por la Policía Armada, los tristemente célebres grises, hasta el punto de que diarios como el británico Daily Mail se refirió a los hechos como “la batalla de Barcelona”.
Precisamente, con ocasión de este cincuentenario, acaba de aparecer el libro Les manifestacions per l’amnistia i la llibertat. Barcelona, 1 i 8 de febrer de 1976 (Editorial Base, 2026), que recoge el contexto general en que se produjeron las protestas así como el relato vívido de las dos jornadas de movilizaciones, con un despliegue narrativo que sumerge al lector en medio de las concentraciones con un realismo que casi le hace sentir la amenaza policial. A partir de entrevistas personales, así como el detalle de la ejecución de las célebres fotografías de Manel Armengol de las cargas policiales en el paseo de Sant Joan del día 1, el activismo proamnistía de Lluís Maria Xirinacs o incluso anécdotas como que el día 8 agentes de la Policía Armada lanzaron gases lacrimógenos sobre los manifestantes del paseo de Gràcia desde los tejados de... la Pedrera de Gaudí, se puede seguir, casi minuto a minuto, el transcurso de aquellas jornadas históricas.
Los autores son David Ballester y Manel Risques. El primero es doctor en Historia Contemporánea por la UAB, ha sido profesor de la Escola de Policia de Catalunya y su campo de investigación es la historia social, las movilizaciones populares, la represión y las fuerzas policiales durante el franquismo y la transición. En cuanto al segundo, es profesor emérito de Historia Contemporánea de la UB y ha centrado su investigación en los movimientos sociales, la represión, el orden público, las fuerzas policiales, la memoria democrática y la historia de la fotografía. Ambos firman un libro imprescindible para entender que la amnistía, así como la libertad y el Estatuto de Autonomía, se ganaron en la calle en jornadas históricas como las de los días 1 y 8 de febrero de 1976.
