Nos encontramos en Can Rubén, en Pals, un restaurante que es mucho más que un espacio para comer: es historia familiar, territorio y cocina con alma. Todo empieza el año 1967, cuando los tatarabuelos de Rubén Carreras, viniendo de Sueca, compran la masía con el objetivo de plantar arroz en Pals. Unos años más tarde, en 1971, sus abuelos abren un pequeño restaurante con cocina casera e influencias valencianas, gracias al origen de la abuela. Aquel fue el punto de partida de una historia que ha llegado hasta nosotros hoy, pasando de generación en generación.
Hoy, 55 años después, Can Rubén ofrece desayuno, comida y cena con producto de proximidad y cocina ampurdanesa generosa y sincera
Durante años, la casa ofreció menús sencillos y económicos, pensados para los viajeros y la gente del pueblo. Sus padres continuaron la tradición, manteniendo la esencia y el carácter familiar. Cuando Rubén tomó el relevo, quiso dar un giro: actualizar platos, introducir técnica, respetar el producto y reinterpretar la cocina sin perder el alma de la casa. Hoy, 55 años después, Can Rubén ofrece desayuno, comida y cena con producto de proximidad y cocina ampurdanesa generosa y sincera.

Y todo esto ya se nota en el primer plato: milhojas de patatas bravas. Capas finas y crujientes de patata se combinan con un alioli bien emulsionado y la salsa picante de la casa. Sencillo en concepto, pero lleno de técnica y carácter: ya aquí se nota la mano de la evolución, respetando el producto y jugando con texturas.

Sigue la tortilla abierta con ajetes tiernos, gambas y panceta ibérica. El huevo meloso contrasta con la dulzura de la gamba, el punto fresco de los ajetes y la melosidad de la panceta. Un plato que habla de mar y montaña, de tradición y de casa, pero con equilibrio y precisión.
Producto, técnica, carácter e identidad ampurdanesa se encuentran en una cocina que evoluciona sin perder el alma

Las alcachofas confitadas con jamón, queso Tou dels Til·lers y aceite de trufa son un homenaje a la paciencia y al respeto por el producto. La alcachofa conserva textura y sabor concentrado, el jamón aporta salinidad, el queso cremosidad, y el aceite de trufa redondea el aroma. Un plato sencillo pero elegante, que muestra la mirada actual dentro de la tradición familiar. El arroz a la cazuela del Empordà conecta directamente con los inicios de la casa. Sofrito oscuro de cebolla, gamba, cigalas, mejillones, salchicha y costillar. Arroz meloso, sabor profundo, aquel chup-chup que recuerda las primeras generaciones y la cocina casera de los abuelos, pero con una técnica moderna que hace que cada grano esté en su sitio.

Aquí comer no es solo alimentarse: es recordar, disfrutar y vivir una historia familiar que ya dura más de medio siglo
Y para acabar, el postre: ravioli de pan con aceite y chocolate. Crujiente por fuera, goloso por dentro, con chocolate que se funde justamente y aceite que aporta aroma. Memoria e infancia dentro de una técnica actual, un dulce que resume la filosofía del restaurante: respeto por el producto, creatividad y alma familiar.
Can Rubén es un restaurante donde la tradición familiar y la cocina caminan juntas. Desde los menús caseros de los abuelos hasta la oferta actual, la tradición y la innovación conviven en cada plato. Producto, técnica, carácter e identidad ampurdanesa se encuentran en una cocina que evoluciona sin perder el alma. Aquí comer no es solo alimentarse: es recordar, disfrutar y vivir una historia familiar que ya dura más de medio siglo.