La Boqueria no es uno más de los 41 mercados que hay en Barcelona. Es el más conocido por la ciudadanía, el más céntrico, de los más tradicionales y el más transitado por los turistas e, incluso, considerado el 2017 como el mejor del mundo en productos frescos por la CNN. Toda una serie de elementos que hacen que esta instalación, situada justo en medio de la Rambla, viva cada día un embrollo de movimientos, transacciones, selfies y desgraciadamente, también delitos. Después de un año y medio complicado a causa de la pandemia del coronavirus, del confinamiento y de la bajada del turismo, y en este momento en que el visitante extranjero vuelve a formar parte del paisanaje del centro de la ciudad, el mercado de la Boqueria -o de Sant Josep-, se reivindica como "elemento dinamizador".
Entrada principal del mercado de la Boqueria, en la Rambla / ACN
Así lo sostiene Jorge Mas, vicepresidente del Mercado de la Boqueria y exCEO de Mas Gourmets, que en declaraciones a elNacional.cat defiende la necesidad que ante una situación en que "la gente de Barcelona empieza a no querer venir al centro de la ciudad", el mercado de la Boqueria "puede ser un elemento que haga que la Rambla se dignifique y dinamice el centro".
Más allá del concepto de parque temático
Ante una cierta visión extendida entre los barceloneses según la cual el mercado se ha convertido en una especie de parque temático dirigido casi en exclusiva al turismo que busca la fotografía fácil de los coloridos puestos de zumos y frutas exóticas, Mas hace valer las "más de 200 paradas dedicadas al consumo tradicional y gastronómico" y su personalidad de barrio, con "profesionales con historia que pueden ofrecer un trato muy personalizado a los clientes habituales".
Por eso, el vicepresidente de la Boqueria rechaza rotundamente que el mercado se pueda calificar de parque temático y recomienda a quien lo piense "que venga a la Boqueria". "Lamentablemente, muchas personas que hablan de parque temático posiblemente no vienen con asiduidad al mercado o incluso no han venido", insiste.
Jorge Mas, vicepresidente del Mercado de la Boqueria / Comms Studio
En este sentido, Mas está convencido de que en esta época de recuperación postpandemia, los principales retos del mercado pasan por "recuperar el tránsito perdido, trabajar en dinamizar la nueva aula de la Boqueria y crear contenidos atractivos para crear un reclamo de clientes con ganas de vivir la experiencia del mercado". En paralelo, considera que también hay que trabajar en una mejora de las infraestructuras internas y las de los alrededores.
Precisamente, una de las propuestas del vicepresidente del mercado es abrir tiendas de moda en su entorno, como en la plaza de la Gardunya, ya que considera que "la combinación de moda y gastronomía encaja a la perfección" y "ayuda a dinamizar el efecto comercial". "Barcelona siempre ha sido un lugar donde el diseño y la moda han despuntado; es un buen momento para hacer de Ciutat Vella un sitio de cultura, moda y gastronomía".
Mejora de la seguridad
Asimismo, otro de los retos que tiene que encarar el mercado es el de la inseguridad, ya que a menudo se producen pequeños robos que estropean su imagen. En este sentido, Mas considera como "elemento clave y básico" para mejorar la seguridad la instalación "del máximo número de cámaras posible", convencido de que "el hecho de poder registrar visualmente los posibles delitos es una buena ayuda". Además, pide colaboración del Ayuntamiento de Barcelona, ya que "el refuerzo policial y la posibilidad de aumentar la iluminación" son herramientas básicas para combatir la delincuencia.
Imagen principal: Puesto de pescado en el mercado de la Boqueria / Marc Ortín
