En el distrito de Nou Barris de Barcelona los vecinos han hablado. El proceso participativo que invitaba a elegir entre dos opciones para determinar de forma oficial el nombre definitivo del barrio del VerduM/VerduN ha finalizado con victoria clara de una de las opciones: la opción con 'm' final se ha impuesto por el 78,4% de los votos frente al 21,5% que ha preferido la opción con 'n' final. Eso sí, como es habitual en estos procesos participativos, la participación ha sido muy baja, ya que se han efectuado 547 votos, 429 a favor de VerduM y 118 a favor de VerduN, para un barrio que suma más de 12.000 residentes y que la votación estaba abierta a todos los empadronados en el distrito de Nou Barris, donde hay una población de poco más de 168.000 personas.
Esta baja participación es una de las pegas a un proceso que, en todo caso, ha comportado un pronunciamiento claro a favor de la forma con M. Jordi Sánchez, colaborador del Arxiu Històric Roquetes-Nou Barris, entidad de referencia en cuanto a la memoria histórica de esta parte de Barcelona y que ha sido invitada a aportar documentación para justificar el eventual cambio de nombre, apunta que el resultado ha sido "el esperado, no ha sido ninguna sorpresa que gane la opción con 'm'", pero reflexiona, en declaraciones a ElNacional.cat, que hay que repensar "si este tipo de proceso participativo es bueno o no lo es".
Las quejas al sistema de participación no son nuevas
Estas críticas a los procesos participativos a través de la plataforma Decidim.Barcelona han sido recurrentes, ya que, por ejemplo, un nuevo parque del barrio de la Marina del Prat Vermell lleva el nombre de Parc de les Tretze Roses porque votaron a favor 59 personas, en un proceso participativo donde solo se involucraron 162 vecinos. Recientemente, la aspirante a Síndica de Greuges de Barcelona, Gemma Calvet expresó sus dudas sobre la votación participativa donde solo votaron un 0,18% del censo: "Es evidente que el grado de implicación de la ciudadanía con la institución de la Sindicatura de Greuges de Barcelona ha fracasado", afirmó la aspirante.
En todo caso, más allá de estas críticas, Sánchez apunta que ha quedado claro que "la gente prefiere el nombre más antiguo y de un pájaro al más moderno y de una batalla", ya que la razón básica de esta consulta se encuentra en una doble nomenclatura que proviene del momento en que se da nombre a la barriada. Repasando la historia, cabe recordar que el nombre del barrio se empezó a fijar a partir de los años veinte del siglo pasado, en parte como reflejo del vecino paseo del Verdún, situado fuera del barrio, urbanizado en 1919 y bautizado en recuerdo de la batalla de la Primera Guerra Mundial, que durante el año 1916 provocó unos 300.000 muertos entre franceses y alemanes.
Ahora bien, a pesar de que el paseo se bautizó en recuerdo a la batalla y que, para añadir más confusión, las placas actuales y oficiales del paseo del Verdún están escritas con 'm' final, a pesar de que tanto en catalán como en castellano, esta localidad francesa que da nombre a la batalla se escribe con 'n', el hecho es que el primer documento histórico que hace referencia al barrio habla de Verdum, con 'm'. Se trata de un acta notarial de 1924, donde un vecino de la calle Cuarenta Metros, actual Via Júlia, especifica que vive en la "barriada Verdum", que es el nombre de un pájaro habitual en la zona. Este registro notarial fue localizado, precisamente, por el mencionado Jordi Sánchez en el marco de la investigación para documentar históricamente los argumentarios a favor o en contra de las denominaciones Verdum y Verdún.
La decisión final depende del Ayuntamiento
Ahora bien, a pesar de que los vecinos se han posicionado claramente a favor de la opción con 'm', hay que tener en cuenta que la votación no es vinculante. El siguiente paso depende del distrito de Nou Barris, que ya tiene un informe con los resultados y argumentos recogidos en el proceso participativo, que deberá apoyar la propuesta y llevarla al plenario municipal donde se debería aprobar la fijación definitiva del nombre. En este sentido, Sánchez apunta que ahora "el distrito lo elevará al Ayuntamiento para llevar al plenario el cambio del nombre", una situación que, en todo caso, se producirá en otoño, ya que en agosto no hay plenario municipal y el de julio se hizo el pasado día 24.
"Entiendo que ningún partido se opondrá", ha señalado Sánchez, que espera que la votación sea favorable "por unanimidad", aunque no es del todo descartable alguna abstención. En todo caso, Sánchez, que siempre ha defendido la "neutralidad" de la entidad que representa, insiste en que el nombre terminado en 'm' "es el más antiguo, el original", y que en 1984 "el primer nombre que se hizo constar era Verdum, pero cada funcionario lo ponía a su manera y al final mayoritariamente se hizo con 'n'", para insistir en que el nombre "legítimo" es el terminado en 'm'.
¿Dónde están las actas de los años ochenta?
Precisamente, esta investigación de Sánchez se ha encontrado con un escollo que permitiría aclarar por qué motivo el nombre se ha acabado escribiendo con 'n': "No pude consultar las actas de los plenarios del distrito de los años ochenta", afirma Sánchez, porque estas "no son consultables". De hecho, este investigador denuncia que desde el archivo del distrito admitieron que no sabían dónde estaban. Por eso, una vez resuelta la cuestión del nombre del barrio, se abre otro interrogante: ¿Dónde están las actas perdidas?
