Parlem ha puesto en marcha un proceso de reestructuración en respuesta a la ruptura de las negociaciones de fusión que mantenía con el grupo Avatel. El consejo de administración de la compañía, reunido en sesión extraordinaria el pasado 27 de marzo, dio luz verde a un plan de urgencia que combina una ampliación de capital, la desinversión en activos considerados no estratégicos y la incorporación de una figura experta en reestructuraciones al consejo. Este conjunto de medidas tiene como objetivo principal estabilizar la situación financiera de la empresa y conseguir un flujo de caja positivo, después de que el proceso de integración con los negocios de Avatel en Catalunya quedara paralizado. La compañía, que cotiza en el BME Growth, afronta ahora un periodo de transición en el que la prioridad absoluta es la recuperación de los márgenes operativos.
Según la información remitida por la compañía al BME Growth, el consejo de administración celebró una reunión el pasado viernes para examinar los informes de la due diligence elaborada por Garrigues, RSM y Abanca. A partir de las conclusiones de estos documentos, el órgano de dirección de la operadora determinó que, en ausencia de la información necesaria, no era posible “dejar constancia de la creación de valor” que la operación debería haber reportado a sus accionistas. El plan de negocio actualizado, que el consejo encargó al presidente ejecutivo, Ernest Pérez-Mas, se fundamenta ahora en una inyección de capital por parte de los actuales accionistas de referencia, que deberán concretar en las próximas semanas el importe y las condiciones de la ampliación.
La operación frustrada
La alianza consistía en una integración entre ambas compañías, en virtud de la cual Parlem habría recibido los activos de Avatel en Catalunya y en el territorio valenciano a cambio del 50,01% del capital social de la operadora catalana. A pesar de que Avatel renunció explícitamente a la operación después de que Parlem intentara renegociar las condiciones para reforzar su posición, la compañía con sede en Cataluña ha anunciado oficialmente su desacuerdo con la fusión. En la comunicación enviada al BME Growth, Parlem argumenta que “no ha sido posible disponer de toda la información necesaria de los negocios de Avatel para poder valorar adecuadamente la entidad resultante”. Este desenlace supone un giro respecto a las previsiones iniciales, que situaban la integración como una pieza clave para la supervivencia de la operadora.
Uno de los movimientos más significativos en el inicio de esta nueva etapa en Parlem es la sustitución de la secretaría del consejo de administración. Naiara Bueno, socia de derecho mercantil en Garrigues, presentó su renuncia y ha sido relevada por Agustí Bou, vinculado a BDO. Bou se incorpora como secretario no miembro con un perfil especializado en situaciones de crisis financiera, un nombramiento que se enmarca en la estrategia de refuerzo del gobierno corporativo en un contexto de complejidad financiera. La llegada de un profesional con experiencia en procesos de reestructuración responde a la voluntad del consejo de blindar jurídicamente las decisiones estratégicas que se adoptarán en los próximos meses.
Los nuevos retos de Parlem
La operadora de telecomunicaciones catalana encara ahora una nueva fase en la que, mediante la mejora de las eficiencias y el refuerzo de la generación de caja, pretende prepararse para afrontar desde una posición sólida la esperada etapa de consolidación del sector. En el ámbito local, Parlem compite con operadoras de dimensiones diversas, mientras que a escala europea los grandes grupos, observan atentamente un mercado con un número elevado de operadores que condiciona la rentabilidad, especialmente de las compañías de menor tamaño. En este contexto, Parlem confía en poder mantener su autonomía mediante una estrategia centrada en la rentabilidad y en el aprovechamiento de su posicionamiento en el mercado catalán.
La familia Domínguez, originaria de Málaga, controla un 19,1% de Parlem, si bien su posición contraria a la fusión con Avatel era compartida por una parte sustancial de los grandes accionistas de la compañía catalana. Entre estos figuran el mismo presidente ejecutivo, Ernest Pérez-Mas, con un 12,6%; Ona Capital, un 12,5%; e Inveready, que participa con un 11,5%. El consenso entre estos inversores ha sido determinante a la hora de tumbar la operación e impulsar una hoja de ruta alternativa centrada en el saneamiento financiero y la eficiencia operativa. Este bloque de accionistas ha mostrado en las últimas semanas una posición cohesionada en defensa de la autonomía de la compañía.
Diversas fuentes del entorno de la empresa señalan que la ampliación de capital se podría formalizar durante el segundo trimestre del año, una vez se hayan ultimado los trabajos de valoración de los activos susceptibles de desinversión. Paralelamente, la dirección está ultimando un plan de ajuste de costes operativos que afectará principalmente las partidas de subcontratación comercial y gastos generales, con el objetivo de mejorar el margen bruto en los próximos ejercicios. El consejo de administración ha fijado como hito prioritario alcanzar el equilibrio de flujos de caja antes del cierre del ejercicio 2026, una previsión que la compañía deberá trasladar a los mercados en la siguiente presentación de resultados.
