En pleno corazón de Terramar, una de las urbanizaciones más exclusivas y cotizadas de la localidad costera de Sitges (Barcelona), acaba de salir al mercado una histórica villa construida en 1947 para Roger Tur Pallier, cónsul honorario de Francia en Zaragoza entre los años 1949-1972. La propiedad, comercializada por la inmobiliaria de lujo Walter Haus, cuenta con 1.294 m² construidos sobre una parcela de más de 3.000 m² y sale a la venta por 7,49 millones de euros. Está considerada “patrimonio arquitectónico” por el Ayuntamiento de Sitges, y está bajo la regulación de intervenciones y modificaciones del ‘Plan Especial de Protección de Patrimonio Arquitectónico y Catálogo de Sitges (PEPPACS)’ por motivos históricos y sociales.

El autor del proyecto arquitectónico fue José Yarza García, que construyó especialmente en la ciudad de Zaragoza. Hijo del arquitecto José de Yarza Echenique, fue un arquitecto muy prolífico tanto en la cantidad de proyectos desarrollados como en la variedad de las tipologías de proyectos desarrollados: arquitectura residencial, cinematográfica y equipamientos escolares o industriales. Entre sus obras destacan, en Zaragoza, el Teatro Fleta, el cine Coliseo, el cine Coso, el cine Palafox, la estación de servicio de los Enlaces y la iglesia de los Marianistas.

La finca conserva el carácter señorial de las grandes residencias mediterráneas de mediados del siglo XX y combina amplitud, privacidad y patrimonio arquitectónico en una ubicación excepcional, a apenas 200 metros del mar y sin vecinos colindantes. La vivienda principal se distribuye en dos plantas y un sótano wellness, con 11 dormitorios y 11 baños, además de 3 salones principales, despacho con biblioteca, cocina con despensa y lavandería, y varias suites orientadas al sur con terrazas privadas. La zona del torreón se ha habilitado como sala de juegos.

Uno de los espacios más singulares de la propiedad se encuentra en la planta inferior, concebida como una completa área de bienestar privada con piscina interior, sauna, baño turco, gimnasio, vestuarios y bodega con barra y sala de billar. La finca dispone además de una casa de invitados independiente con 3 habitaciones, salón, cocina y baño, así como parking con capacidad para varios vehículos. Materiales nobles, suelos de mármol, climatización integrada y persianas motorizadas completan una de las propiedades residenciales más exclusivas actualmente disponibles en la costa catalana.

“Estamos ante un tipo de propiedad cada vez más difícil de encontrar en el mercado”, señalan los socios fundadores de Walter Haus. “Las grandes villas históricas con parcela privada, arquitectura original y ubicación prime prácticamente no tienen rotación en la costa de Barcelona. Y cuando aparecen, despiertan mucho interés porque responden a una demanda internacional que busca exclusividad real, no solo metros cuadrados”.
Según Walter Haus, este tipo de propiedad despierta especialmente el interés de compradores internacionales de alto patrimonio, family offices y empresarios españoles que priorizan privacidad, superficie exterior y activos con identidad arquitectónica propia. También existe una creciente demanda de perfiles procedentes del norte de Europa y Latinoamérica que buscan en Sitges una segunda residencia con conexión rápida con Barcelona y el aeropuerto, pero alejada de la exposición y densidad de otros destinos residenciales del Mediterráneo.

Sitges, un oasis de lujo internacional en la costa de Barcelona
Sitges se ha afianzado en la última década como uno de los grandes destinos residenciales premium del Mediterráneo español por su combinación de calidad de vida, oferta cultural, gastronomía y proximidad con Barcelona. Dentro de la localidad, Terramar representa el enclave más exclusivo: una zona residencial de grandes villas privadas, amplias parcelas ajardinadas y baja densidad urbanística a pocos metros del mar.
Un público premiu que crece
En el segmento premium, el precio medio de las viviendas de alta gama en Sitges ya supera los 8.000 €/m² en determinadas zonas, con operaciones que alcanzan cifras muy superiores en villas singulares próximas al mar. Urbanizaciones como Terramar, Vallpineda o Can Girona concentran buena parte de las propiedades más exclusivas de la costa barcelonesa.
