Los hermanos Roca —Joan, Josep y Jordi Roca Fontané— superaron el año pasado, por primera vez, los 25 millones de euros de facturación con Jorofon, la sociedad donde agrupan la mayor parte de sus negocios de restauración, incluido el estrellado El Celler de Can Roca. Pero, desde hace un año, han creado otra sociedad que han situado al frente del grupo empresarial familiar, Tres caps i un barret, con la que los hermanos Roca controlan la propiedad de los restaurantes, hoteles, tiendas y otras actividades. Y no es un simple cambio societario.

Desde este grupo se apunta a ON ECONOMIA que los hermanos Roca están llevando a cabo “una reestructuración societaria con el objetivo de ordenar la estructura empresarial y adaptarla a la realidad actual de la organización”, que ahora cuenta con más proyectos que años atrás. Y añaden que “a la vez, como empresa familiar, esta reestructuración también responde a la voluntad de preparar el futuro relevo generacional”.

De hecho, la última generación de los Roca, la cuarta de esta estirpe de restauradores, ya se ha incorporado a la empresa familiar: son los dos hijos de Joan —Marc y Marina Roca Payet— y los dos de Josep —Martí y Maria Roca Tirado—. Todavía hay una quinta prima, Queralt, la hija de Jordi, pero solo tiene siete años.

Cada generación ha montado su restaurante. Si bien las crónicas sobre la familia acostumbran a empezar con los padres de los tres hermanos —Montserrat Fontané Serra, de 90 años, y Josep Roca Pont, que a finales de noviembre cumplirá 94—, fundadores de Can Roca, sus respectivas familias ya se dedicaban a la hostelería.

El padre de los tres hermanos Roca, al que llaman ‘el jefe’, nació en Can Reixach, una fonda de Sant Martí de Llémena (Gironès), aunque se dedicó a conducir autobuses de línea hasta que su esposa le convenció de abrir el bar Can Roca, en 1967, cuando ya eran padres de dos hijos.

Montserrat Fontané se ha dedicado toda la vida a la restauración. De jovencita trabajó en las Termes Victòria, de Caldes de Montbui, y en el negocio de su hermana mayor, que llevó un restaurante y tienda de ultramarinos en Can Batista, donde nacieron. Precisamente, el grupo de los hermanos Roca compró esta casa de Girona hace cinco años.

Por lo tanto, Montserrat y Josep serían la segunda generación de esta estirpe de hosteleros. Sus dos hijos mayores, Joan y Josep, abrieron El Celler de Can Roca, situado cerca del negocio de sus padres, en 1986, hace 40 años, al que pocos años después se añadió Jordi. La historia ya es conocida: en 1995 obtuvieron la primera estrella Michelin; en 2002, la segunda; y en 2009, la tercera, que han mantenido hasta la actualidad. Además, en 2013 y 2015 ocuparon el primer puesto de la lista The World's 50 Best Restaurants, que los situaba como el mejor restaurante del mundo.

Papeles diferentes

Cada uno de los tres hermanos desarrolla un papel en El Celler de Can Roca: Joan, nacido en 1964, se encarga de la cocina; Josep, de 1966, de la sala y es el sumiller; y Jordi, de 1978, lleva la parte dulce. Y sus respectivas esposas también ocupan una función en la empresa familiar, al liderar negocios diferentes. Así, Anna Payet (esposa de Joan) es la directora del Hotel Casa Cacao; Encarna 'Xani' Tirado (de Josep) dirige Roca Events y el recinto de Mas Marroch; y Alejandra 'Ale' Rivas (de Jordi) se encarga de las heladerías Rocambolesc.

En cuanto a la cuarta generación, los primos Marc Roca Payet, de 29 años, y Martí Roca Tirado, que en noviembre cumplirá 27, llevan años rabajando en la cocina del Celler de Can Roca. Ambos estudiaron en los Maristas de Girona y, de adolescentes, ya pasaron por la cocina de Can Roca, el restaurante de los abuelos, y por otros establecimientos del grupo. Pero tienen pasiones diferentes: Marc se ha titulado en la Escola d'Hostaleria i Turisme de Girona, donde su madre es profesora, pero antes estudió dos años de Ciencias Políticas en la Universitat Autònoma de Barcelona, carrera que abandonó por los fogones. Y Martí ha estudiado Administración y Dirección de Empresas en la Universitat de Barcelona, y también ha realizado el curso de sommelier.

Jordi Roca con sus sobrinos Marc y Martí, cuando todavía eran adolescentes / EL CELLER DE CAN ROCA

Y las primas Maria Roca Tirado (2002) y Marina Roca Payet (2003) todavía se están formando, pero ya colaboran en el área de eventos del grupo después de trabajar ocasionalmente, también desde la adolescencia, en varios de los negocios. Maria ha estudiado Bellas Artes en la Universitat de Barcelona y Marina, marketing entre otras materias.

El imperio de los Roca

En Taialà, localidad del municipio de Sant Gregori, junto a Girona, se encuentra el viejo Can Roca, el estrellado El Celler de Can Roca y también la Masia, que los hermanos utilizan como centro de investigación gastronómica. Según consta en la memoria que acompaña las últimas cuentas de Jorofon, allí están desarrollando dos líneas de investigación sobre el cacao con el objetivo de aplicarlas a sus elaboraciones.

El grupo no ha dejado de crecer: Esperit Roca (restaurante y hotel en Sant Julià de Ramis), Restaurant Fontané (también en Sant Julià), Mas Marroch (centro gastronómico y para actos en Vilablareix), Casa Cacao (hotel y chocolatería), Normal (bistró en Girona), Vii (bar de tapas en Girona) o Rocambolesc (heladería, confitería y bikinería con establecimientos en Girona, Barcelona, Madrid y Valencia). En el extranjero, participan en Rocambolesc Sweetdreams (negocio de heladería en Houston, en el estado norteamericano de Texas, del que poseen el 50%), y en Time Spirit (un restaurante en Escocia en el que tienen de socio a la destilería The Macallan). Además, gestionan áreas para eventos (Roca Events), las elaboraciones de Esperit Roca Destilería, edición de libros y otras actividades.