La volatilidad se ha apoderado de la bolsa española. Desde el inicio de la guerra en Irán hace ya tres semanas, el Ibex-35 alterna jornadas de subidas y caídas al calor de los distintos acontecimientos que se van conociendo cada día. La incertidumbre es muy mala amiga de los mercados bursátiles y, en este caso, hay mucha. Sobre todo, en torno a la duración del conflicto y los efectos que puede causar en la economía, lo que está pasando factura a los bancos, que se encuentran entre los valores que más caen en 2026.
Los bancos españoles no tienen apenas exposición en los países de Oriente Medio, pero están sufriendo en Bolsa los efectos de segunda ronda que pueden derivarse del conflicto. Principalmente, el miedo a un frenazo económico y a un repunte de la inflación, que el BCE ya ha confirmado. Una situación que ha llevado a las seis entidades cotizadas del Ibex a perder 35.000 millones de capitalización y a registrar caídas anuales, cuando arrancaron el ejercicio 2026 liderando las subidas y en máximos.
Los bancos cerraron el año 2024 y 2025 como el sector estrella. Las seis entidades lideraron las subidas los dos años y empezaron el año 2026 con el mismo brío, impulsadas por los beneficios récord, las recompras de acciones y los dividendos históricos. Sin embargo, en las tres semanas de guerra en Irán han borrado todas las alzas acumuladas en los dos primeros meses del año.
El Santander, por ejemplo, subía un 7% entre enero y febrero, pero ahora registra una caída superior al 8% en el conjunto del año. Lo que le ha llevado a perder más de 14.000 millones de valor bursátil. A nivel porcentual, sin embargo, es el Sabadell el banco que más cae. Sus acciones pierden un 11,6% en lo que va de año, lo que se traduce en unos 2.000 millones de euros de capitalización.
Le sigue el BBVA que se deja un 10,5% y más de 13.200 millones de valor bursátil; También Unicaja cede un 7,8% este año, lo que se traduce en una pérdida de valor de 750 millones; Y Bankinter pierde un 7,6%, más de 966 millones. Por su parte, CaixaBank registra la menor caída, del 4,8%, que le ha hecho perder más de 3.500 millones de valor en Bolsa en este comienzo de año.
¿Ya ha pasado lo peor?
El mercado ya descuenta al menos dos subidas de tipos de 25 puntos básicos del BCE este año, cuando antes del conflicto esperaba tipos estables. Teóricamente, los valores que mejor deberían encajar el movimiento serían los bancos, sobre todo, bancos comerciales con fuerte franquicia de depósitos. Sin embargo, sus cotizaciones no se están comportando así, explica Antonio Castelo, analista de iBroker.
“La aparente contradicción tiene bastante lógica si se mira bien el tipo de subida de tipos que está empezando a descontar el mercado. No es una hipótesis de tipos más altos porque la economía vaya mejor, sino una hipótesis de tipos más altos por shock de oferta, con petróleo disparado, inflación importada y crecimiento revisándose a la baja”.
Con este entorno, agrega Castelo, cambia por completo la lectura para los bancos. El BCE acaba de elevar su previsión de inflación de 2026 al 2,6% desde el 1,9% de diciembre y, al mismo tiempo, ha recortado la de crecimiento al 0,9% desde el 1,2%; es decir, más inflación, pero menos actividad.
"El mercado descuenta más tipos y más riesgo macro"
“Por eso los bancos españoles no están reaccionando como cabría esperar en un escenario clásico de tipos al alza. En un contexto normal, unos tipos algo más altos apoyan márgenes y rentabilidad. Pero lo que hoy está descontando el mercado es otra cosa: más tipos y, a la vez, más riesgo macro. Eso implica temor a menor demanda de crédito, más presión sobre familias y empresas, posible repunte de la mora y un coste de capital más exigente”.
Eso explica que hayan borrado buena parte de las subidas de comienzos de año. No es que el mercado haya dejado de ver valor en su sensibilidad a tipos; es que ahora pesa más la sospecha de que esos tipos lleguen acompañados de una economía más débil y de un entorno de riesgo más inestable.
El de iBroker prevé que, mientras el conflicto siga abierto y el crudo continúe en niveles muy altos, “es difícil pensar en una recuperación sostenida de la banca española. Puede haber rebotes tácticos, y de hecho los habrá, pero la clave no es tanto si el BCE sube o no, sino si el mercado empieza a creer que el shock energético será transitorio”. Si la guerra se enquista, el castigo puede prolongarse porque la bolsa seguirá viendo a los bancos como una exposición al riesgo macro, no como un mero beneficiario de tipos, concluye.
