El aeropuerto de El Prat es el 5º de Europa y el 22º del mundo en tráfico origen-destino. Esto no habría sido posible sin el turismo. Pero, a pesar de la "fortaleza" de este indicador, el aeropuerto tiene una "asignatura pendiente": desarrollar su actividad intercontinental, según las conclusiones del estudio Barcelona en el mapa global: conectividad aérea, turismo y competitividad de ciudad, que se ha presentado este lunes en la Cambra de Comerç de Barcelona.

A pesar del crecimiento de las rutas de largo radio (ha pasado de 17 destinos en 2005 a 59 en la actualidad), una "parte importante" de los pasajeros con origen o destino en Barcelona continúa viajando de manera indirecta a través de otros aeropuertos. En concreto, de los 9,6 millones de pasajeros intercontinentales del aeropuerto de Barcelona en 2025, hay más de 5,3 millones que viajaron de manera indirecta, lo que revela una "demanda latente significativa que no se está capturando plenamente con vuelos directos".

Esta carencia es especialmente relevante en mercados como Asia, América del Norte y algunos corredores de Latinoamérica. Según el estudio, el reto no es solo crecer en número de pasajeros, sino "convertir una parte mayor de la demanda existente en rutas directas, más frecuencias y operaciones estables durante todo el año". Esto haría que el principal aeropuerto catalán fuera menos vulnerable a los cambios de ciclo económico y a las crisis.

El estudio sitúa la demanda turística como la "principal base" que ha hecho posible la actual conectividad aérea de Barcelona. Ha sido "determinante" para consolidar rutas, incrementar frecuencias y potenciar esta infraestructura más allá de lo que requiere la demanda local o empresarial. El aeropuerto de El Prat alcanzó el año pasado el récord de 57,5 millones de pasajeros.

A preguntas de los periodistas, el presidente de la Cambra, Josep Santacreu, ha defendido el turismo porque sus aspectos positivos "compensan" los negativos, y ha subrayado que "sin turismo, los otros sectores económicos sufrirían". Ha añadido sobre la situación del turismo en Barcelona que, en realidad, "somos envidiados, mucha gente querría estar donde estamos".

Joan Ramon Rovira, jefe del Gabinete de Estudios Económicos de la Cambra, ha recalcado las "sinergias" entre el turismo y los otros sectores económicos y el hecho de que, sin el turismo, el aeropuerto de El Prat no tendría los actuales niveles de actividad, que no es propia de un aeropuerto que no es de una capital de Estado y que no tiene una aerolínea de bandera como es el caso de Madrid con Iberia.

Jaume Adrover, director del estudio y director de Gestión y Promoción Aeroportuaria, ha indicado que ve una Barcelona "bastante bien servida, competitiva", que ha llegado donde está gracias al turismo. Pero ha advertido de "gran asignatura pendiente", que es el mercado asiático.

En síntesis, el estudio concluye que el "gran reto" del aeropuerto de El Prat es transformar sus fortalezas en más conexiones intercontinentales directas, más estabilidad anual y más retorno económico.

A pesar de que el estudio no hace referencia a los proyectos de ampliación del aeropuerto, en la presentación se ha puesto en evidencia que, para conseguir la deseada interconectividad, es necesario tanto el alargamiento de la pista como la nueva terminal satélite para los vuelos intercontinentales.

Apunta que la conectividad aérea no facilita solo la llegada de visitantes, sino que funciona como una "infraestructura relacional" que conecta mercados, personas, talento y oportunidades de inversión, además de proyectar la cultura, la economía del conocimiento o la "identidad empresarial de Barcelona en el mundo". Todo esto se traduce en un impacto en la economía: la actividad del aeropuerto genera una facturación de 33.689 millones de euros, un valor añadido de 16.399 millones de contribución al PIB catalán y cerca de 218.000 puestos de trabajo (6,8% del PIB).