El Banco Central Europeo (BCE) mantiene los tipos de interés en el 2%, un nivel que sostiene desde junio del año pasado. El organismo que preside Christine Lagarde ha celebrado este jueves su primera reunión de política monetaria desde el inicio de la guerra en Irán y ha decidido dejar intacto el precio del dinero, aunque habrá subidas futuras si no se consigue controlar la inflación.
"La guerra en Oriente Medio ha incrementado significativamente la incertidumbre del panorama económico, generando riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento económico. Tendrá un impacto significativo en la inflación a corto plazo debido al aumento de los precios de la energía. Sus consecuencias a medio plazo dependerán tanto de la intensidad y la duración del conflicto, como de cómo los precios de la energía afecten a los precios al consumidor y a la economía", explica el organismo desde Frankfurt este jueves.
El BCE revisa al alza las previsiones de inflación para este 2026 en comparación con las proyecciones de diciembre. En el escenario base, el organismo prevé que la inflación general alcance el 2,6% este año, el 2% en 2027 y el 2,1% en 2028. Esto se debe a que los precios de la energía serán más altos por la guerra. Para la inflación sin incluir energía ni alimentos, el personal proyecta un promedio del 2,3% en 2026, el 2,2% en 2027 y el 2,1% en 2028.
Por otro lado, el BCE prevé un crecimiento económico promedio del 0,9% en 2026, del 1,3% en 2027 y del 1,4% en 2028. Esto implica una revisión a la baja, especialmente para 2026, debido a los efectos globales de la guerra en los mercados de materias primas, los ingresos reales y la confianza.
El Banco Central Europeo mantiene su política de prudencia y explica que "no se compromete de antemano con una trayectoria específica de los tipos de interés". Sino que decidirá, en cada reunión, cuál es la postura de política monetaria más adecuada en función de las perspectivas de inflación y los riesgos asociados. Y la duración de la guerra en Oriente Medio, será clave.
No obstante, recuerda que su objetivo es garantizar que la inflación se estabilice en el 2% a medio plazo. La próxima reunión del BCE está prevista para el último día de abril.
La FED también deja intactos los tipos
El BCE sigue así los pasos de la FED, que este miércoles decidió dejar sin cambios los tipos de interés en el rango objetivo del 3,50% al 3,75%, en mínimos de finales de 2022. Y también del Banco de Japón, que este mismo jueves ha mantenido el tipo de interés de referencia "en torno al 0,75%", aunque la institución ha advertido de la necesidad de vigilar el impacto que la subida de los precios del petróleo a raíz del conflicto en Oriente Medio pueda tener en la inflación.
Los expertos llevan días apuntando que el BCE dejaría los tipos intactos, ya que apenas han pasado 20 días desde el inicio de la guerra en Oriente Medio y es difícil calibrar su impacto en los precios. Sin embargo, todos coinciden en que habrá subidas de tipos este 2026 si la inflación se descontrola a consecuencia del conflicto, que ya ha disparado los precios del petróleo y la energía.
De hecho, esto ya pasó en la guerra de Ucrania. En julio del 2021, el BCE decidió subir los tipos de interés por primera vez en 11 años con el objetivo de contener la inflación. Y esto ocurrió, además, después de años de tipos de interés negativos. La primera subida fue del 0,5% pero apenas dos años después, los tipos ya estaban al 4,5%.
Desde septiembre de 2023 y hasta junio del 2024, los tipos se mantuvieron en el 4,5% para bajar la inflación al 2% (que es el objetivo que persigue el BCE). A partir de entonces, comenzó la desescalada, que duró un año. Y desde junio del 2025, se mantienen intactos en el 2%, su nivel actual. A comienzos de este 2026, los analistas no esperan ni recortes, ni subidas, pero tras la escalada del conflicto en Oriente Medio, todos apuntan a que es probable que este año se produzca alguna subida.