La planta de Seat Martorell dejará de fabricar esta semana el Audi A1, poniendo punto final a una etapa iniciada en 2018. Según han explicado fuentes conocedoras de los calendarios de producción a Efe, el jueves será el último día en que saldrá este modelo de la línea de montaje de la fábrica catalana.
La decisión cierra un ciclo de casi ocho años para un vehículo que se convirtió en uno de los pilares de producción de Martorell dentro del grupo Volkswagen. Solo en 2025, la planta fabricó cerca de 72.200 unidades de este modelo, que había llegado a Catalunya procedente de Bruselas aprovechando que compartía plataforma con modelos como el Seat Ibiza y el Arona.
Fuentes de Seat han declinado hacer comentarios y han remitido cualquier valoración a Audi, responsable del modelo. La producción del A1 se enmarca en la lógica interna del grupo alemán, que distribuye la fabricación de sus vehículos entre diferentes plantas según criterios de eficiencia industrial.
Martorell ya había tenido un papel relevante en la producción de vehículos de Audi anteriormente. Entre 2011 y 2018, la planta catalana acogió la fabricación del Audi Q3, antes de que la compañía reorganizara su producción. Precisamente, otra planta del grupo, la de Audi en Györ (Hungría), produce desde septiembre de 2024 el Cupra Terramar, en una línea vinculada a la que ocupaba el Q3.
El final de la producción del A1 no implica necesariamente una retirada definitiva de Audi de Catalunya. La compañía mantiene abierta la puerta a futuros proyectos industriales en plantas del grupo. En este sentido, el consejero delegado de Audi, Gernot Döllner, aseguró recientemente que “cualquier opción de fabricar en plantas del grupo está abierta”, incluyendo la posibilidad de producir vehículos eléctricos en territorios como España.
Esta opción, sin embargo, todavía no se ha concretado. Fuentes del grupo apuntan que cualquier decisión sobre la producción de un eventual modelo eléctrico de acceso —equivalente al A1— dependerá de factores como la demanda, la competitividad de las plantas y la estrategia global de electrificación. Por su parte, el consejero delegado de Seat y Cupra, Markus Haupt, ha evitado pronunciarse sobre los planes de Audi y ha remitido cualquier decisión a la marca alemana.
El final del A1 ya impacta en los proveedores
El impacto del final de la producción del A1, sin embargo, ya se deja notar en la industria auxiliar. A mediados de marzo se conoció que esta decisión comportará la pérdida de unos 159 puestos de trabajo en la planta que Adient Seating Spain tiene en Abrera, también en Catalunya. Esta empresa se encarga de fabricar los asientos delanteros y traseros del modelo.
Según el comité de empresa, liderado por Víctor Parra, de los puestos afectados, 102 corresponden a un expediente de regulación de empleo (ERE) ya anunciado, mientras que el resto afectan a trabajadores contratados a través de empresas de trabajo temporal. La planta de Abrera continuará produciendo componentes para otros modelos del grupo, como el Seat León o el Cupra Formentor, también fabricados en Martorell.
El cierre de la producción del A1 llega en un momento de transformación profunda del sector del automóvil, marcado por la transición hacia el vehículo eléctrico y la reconfiguración de las cadenas de valor. Para Martorell, la incógnita es ahora cuál será el próximo proyecto que ocupará la capacidad productiva liberada y qué papel jugará Catalunya en la estrategia futura del grupo Volkswagen.
