El cierre de las nucleares en España supondrá un golpe para los consumidores, que pagarán 14 euros más caro el kilovatio hora, lo que costará a la industria catalana unos 280 millones de euros al año, según un estudio de Deloitte. Para asegurar la competitividad del sector, y por tanto de la economía, y la seguridad del suministro eléctrico, las nucleares, Endesa, Foment y el Ayuntamiento de Ascó han reclamado alargar 10 años la vida de las centrales catalanas y españolas.

Prórrogas de diez años “sería lo mejor, daría más estabilidad”, ha defendido Marta Ugalde, presidenta de Foro Nuclear, en un debate organizado por el Cercle d’Economia en Barcelona sobre el impacto del cierre de las centrales nucleares en la industria y la economía catalana. Este plazo de una década goza de consenso en el sector y también en territorios afectados, como Ascó.

“Hay que hacer prórrogas de diez años, porque cada vez que se acerca un cierre vives la incertidumbre de qué va a ser de tu vida. Incluso hay gente que no se compra una casa por miedo a que cualquier día valga cero”, ha explicado Miquel Àngel Ribes i Jornet, alcalde de Ascó. Está previsto que el cierre de uno de los reactores del municipio tarraconense se produzca en 2030 y el del otro, en 2032, mientras que el de Vandellós está calendarizado para 2035.

Torre Asco
Central nuclear de Ascó

Este calendario está ahora en duda. Las empresas que gestionan Almaraz, Endesa, Iberdrola y Naturgy, han solicitado una prórroga de tres años del cierre de esta central extremeña, previsto para 2027. El objetivo es que estos tres años puedan servir para reabrir el debate del futuro eléctrico de España y replantearse todo el calendario, incluida la vida de la propia Almaraz más allá de 2030. Y, si hay que cerrarla, que dé tiempo de preparar su desmantelamiento.

“La información que tenemos es que en julio el Consejo de Seguridad Nuclear emitirá el dictamen, que esperamos que sea positivo, porque hay un informe de que Almaraz puede funcionar hasta 2030 y va a hacer unas inversiones”, ha explicado Marta Ugalde. A partir de entonces, el Ministerio de Transición Ecológica tiene dos meses para pronunciarse y decidir si atrasa el cierre o lo deja definitivamente en 2027.

La presidenta del Foro Nuclear también es optimista con respecto a la decisión del Gobierno, pese a que hasta ahora se ha mantenido reacio a las demandas de las empresas. “Consideramos que se cumplen las tres líneas rojas: la seguridad de las centrales; la seguridad de suministro, que las centrales aseguran, y que no supusiera un coste adicional para los consumidores”, ha argumentado.

La competitividad de la industria

Gonzalo Carbó, director general de Nucleares de Endesa, ha explicado que Europa “se ha despertado” respecto a su cambio de visión de las nucleares, pero "España y Catalunya todavía no" lo han hecho. “Necesitamos que se tomen decisiones, porque si no, la industria se irá a otros sitios. La gente necesita certidumbre, necesitamos inversiones a largo plazo”.

El directivo de Endesa ha advertido que “de aquí a 2040 la demanda de electricidad va a subir un 40%, y está previsto que se duplique en 25 años; esa es la magnitud del desafío”, por lo que se necesita asegurar el suministro y el mix energético para dar respuesta a esta demanda. “Catalunya tiene una gran ventaja competitiva teniendo tres centrales nucleares; es un tesoro. Prescindir de ellas sería un error de bulto”, ha añadido.

La industria perderá competitividad si se cierran las nucleares porque la energía que no suministren será sustituida por fuentes más caras. “Ahora mismo, el almacenamiento y el transporte no están muy desarrollados, entonces cerrar las nucleares supondrá depender más del gas, que es un mercado más volátil. El 80% de la nuclear sería sustituida por gas, no por renovable”, ha asegurado Ugalde.

Ignasi Cañagueral, presidente de la Comisión de Industria de Foment, tiene claro que “el tema es industria sí o industria no”, y si se quiere apostar por ella, la nuclear es necesaria. “La industria tiene un problema con el coste energético. Tenemos una fiscalidad muy alta”, ha lamentado. “El mix es importante, hay espacio para todos. Y la nuclear es parte de la ecuación, con mucha renovable”, ha concluido.

“Podemos apostar por las renovables, pero no podemos depender de que haga viento o sol. Necesitamos seguridad”, ha valorado el director general del Cercle d’Economia, Miquel Nadal, que cree que “la energía nuclear está destinada a seguir jugando un papel muy importante” en una industria que se quiere reindustrializar.