El Expediente de Regulación de Empleo en Telefónica ha contado con una avalancha de solicitudes de bajas voluntarias que supera incluso las salidas pactadas entre los sindicatos y la empresa. Mientras que la cifra acordada era de 4.500 salidas para intentar evitar despidos, las inscripciones a las bajas voluntarias han sido 5.123. Son también más que el tope máximo de 5.040 salidas que se había fijado. De estas, 3.955 corresponden a la matriz, Telefónica de España, 989 a Telefónica Móviles y 179 a Telefónica Soluciones.
Las cifras, alertan los sindicatos, podrían variar por las solicitudes hechas por correo o por la gente que está de excedencia, pero sí celebran que no habrá despidos forzosos. La empresa deberá vetar algunas salidas porque la ley no permite superar el máximo pactado. Tendrán prioridad los trabajadores de edad más avanzada.
El ERE fue anunciado el pasado 24 de noviembre, diez meses después de la llegada de Marc Murtra a la dirección de la empresa, con una afectación inicial prevista de 5.319 empleados. El nombramiento de Murtra coincidió con la entrada del Estado en la empresa a través de la SEPI, que en mayo de 2024 alcanzó el 10% de la compañía. La nueva estructura accionarial y liderazgo han propiciado un cambio de rumbo y una reestructuración, que se ha traducido también en la venta de filiales sudamericanas.
Tras las primeras negociaciones, Telefónica pactó con los sindicatos que las salidas fueran 4.500 como mínimo y cifró en 2.500 millones el coste del expediente, que le ha de reportar después ahorros de hasta 600 millones.