Vladimir Putin se ha convertido en un ganador –concretamente, en un ganador colateral– de la guerra en Irán, sobre todo después de que Donald Trump autorizase este jueves la compra de petróleo ruso de barcos en tránsito. Las autoridades europeas sospechan que detrás de la decisión de Trump hay más intereses que los de contener el alza de precios del crudo, que también beneficia a las petroleras norteamericanas.
En el mercado estadounidense, la autorización provisional que ha concedido Trump al petróleo ruso ha provocado que Wall Street abra este viernes en verde mientras el petróleo de Texas desciende hasta los 93 dólares.
Desde que estalló el conflicto bélico en Irán, Rusia ha incrementado sus ventas de petróleo a grandes economías como China e India, dependientes del crudo del Golfo Pérsico, que no les llega por el cierre del estrecho de Ormuz. Previsiblemente, esta situación se prolongará en el tiempo. El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, en su primer mensaje a la nación, ordenó que el estrecho de Ormuz, vía por la que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial, permaneciera cerrado. Este mensaje fue leído, lo que apuntala las informaciones, no confirmadas, de que estaría herido y desfigurado.
Desde Estados Unidos se subraya que la autorización al petróleo ruso tiene efectos limitados porque se aplicará sobre crudo ya cargado a fecha de 12 de marzo y solo estará vigente hasta el 11 de abril. Pero esto no tranquiliza a las autoridades europeas.
El canciller alemán, Friedrich Merz, considera que levantar las sanciones a Rusia, aunque de forma parcial y durante un tiempo limitado, es un “error”. “Actualmente hay un problema con los precios, pero no con el suministro. Y en ese sentido, me gustaría saber qué otros factores llevaron al gobierno de Estados Unidos a tomar esta decisión”, afirmó.
Una portavoz de la Comisión Europea indicó que, para su presidenta, Ursula von der Leyen, “no es el momento de relajar las sanciones a Rusia” porque ya está siendo el “principal beneficiario de esta guerra” en el Golfo Pérsico por los beneficios extra que está obteniendo con las ventas de petróleo.
Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, recordó este viernes que la reciente reunión de líderes del G7 se pronunció en contra de levantar el embargo al petróleo ruso, aunque Trump se mostrara favorable a hacerlo, supuestamente para equilibrar los precios del crudo.
"Rusia cree que la guerra de Irán le dará una tregua. Se equivoca. En el G7 de hace dos días reafirmamos que el precio del petróleo no debe cambiar nuestra política de sanciones a Rusia", dijo Macron en una intervención en el Elíseo junto a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski. "Es la posición del G7, la posición de Europa y la posición de Francia", insistió el presidente francés, que actualmente preside ese grupo que integran también Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Japón, Alemania e Italia.
No obstante, Macron restó importancia a las declaraciones de Trump y aseguró que el levantamiento parcial del embargo es "limitado en el tiempo y las condiciones y para algunos países", pero no supone una renuncia a las sanciones.