Jamie Dimon, el veterano consejero delegado de JPMorgan Chase y el último banquero superviviente de la gran crisis financiera que asoló Wall Street en 2008, ha expresado su confianza en que el crédito privado no suponga un riesgo sistémico, aunque ha advertido que, a medida que se produzca un cambio en el ciclo de crédito, las pérdidas serán mayores de lo esperado ante el debilitamiento de los estándares crediticios "en prácticamente todos los ámbitos".
"En términos generales, el crédito privado probablemente no representa un riesgo sistémico", ha apuntado Dimon en su tradicional carta anual a los accionistas de JPMorgan, donde ha recordado que el mercado de crédito privado apalancado asciende a 1,8 billones de dólares (1,6 billones de euros), en comparación con unos 1,5 billones de dólares (1,3 billones de euros) del mercado de bonos de alto rendimiento de EEUU y los 1,7 billones de dólares (1,5 billones de euros) del mercado de préstamos apalancados sindicados por bancos.
No obstante, el banquero estadounidense ha advertido de que cuando se debilite el ciclo de crédito, "lo cual ocurrirá algún día", las pérdidas en todos los préstamos apalancados en general "serán mayores de lo esperado", ya que los estándares crediticios se han ido debilitando moderadamente en prácticamente todos los ámbitos, ya sea mediante supuestos de desempeño más agresivos y optimistas, cláusulas contractuales más laxas, un mayor uso de pagos en especie y mayor arbitraje.
Además, Dimon ha señalado que, en general, el crédito privado no suele tener gran transparencia ni valoraciones rigurosas de sus préstamos, lo que aumenta la probabilidad de que se vendan si se prevé un empeoramiento del entorno, añadiendo que, si los tipos de interés o los diferenciales de crédito suben, las empresas que solicitaron préstamos tendrán que endeudarse a tipos aún más altos, lo que las someterá a una mayor presión.
Sea cual sea el desenlace, el CEO de JPMorgan espera que, en algún momento, los reguladores exijan calificaciones más rigurosas o descuentos, lo que probablemente conllevará una mayor demanda de capital, recoge Europa Press.
"No todos los que otorgan crédito son necesariamente buenos en ello. Muchos actores del mercado se han incorporado tarde, y es de esperar que algunos proveedores de crédito tengan un desempeño mucho peor que otros", explica Dimon. "No hemos experimentado una recesión crediticia en mucho tiempo, y parece que algunos dan por sentado que nunca ocurrirá", añade.
Hace unas semanas era el CEO de Goldman Sachs, David Solomon, quien advertía también en una carta a los accionistas de que los recientes problemas relacionados con el segmento del crédito privado son un recordatorio de que el ciclo crediticio "no se ha abolido" y sigue siendo necesaria una gestión de riesgos rigurosa.
Los banqueros lo llaman "cucarachas" o "medusas"
El consejero delegado de JP Morgan, Jamie Dimon, ya advirtió en 2025 que estaban apareciendo "cucarachas" en la economía y que "cuando ves una es que hay más". Lo hizo tras declararse en bancarrota firmas como Tricolor —dedicada a la financiación de coches a clientes con escasos recursos—, First Brands que proporcionaba liquidez a las empresas a cambio de la venta de sus ingresos futuros. O la firma británica de crédito privado Market Financial Solutions (MFS), que se dedicaba a ser intermediario hipotecario y que salpicó a varias entidades acreedoras, entre ellas, el Banco Santander, con una exposición crediticia cercana a los 200 millones de libras, cerca de 230 millones de euros.
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, prefirió referirse a estos casos como "medusas": no impiden seguir nadando, pero "hay que ser muy cuidadosos" con ellas.
Las dudas sobre el crédito privado se han intensificado en las últimas semanas después de que gigantes como Blackstone, BlackRock, Morgan Stanley, Ares o Apollo hayan limitado las retiradas de fondos de crédito a sus inversores después de recibir una avalancha de solicitudes de reembolso. Pese a que los límites a las retiradas son prácticas habituales en este tipo de gestoras de fondos, esta situación ha aumentado el temor a que se extienda al resto del sistema financiero y, por tanto, a la economía en general, recuerda EFE.
Los analistas apuntan que las empresas de software son de las más expuestas a la posible crisis del crédito privado. Una industria que además está sujeta a incertidumbres adicionales por el impacto de la inteligencia artificial.
Esta tensión también se ha trasladado a los mercados bursátiles, donde compañías con fondos de crédito privado como Blackstone o BlackRock han registrado caídas relevantes en las últimas semanas.
