BlackRock, la mayor gestora del mundo, ha hecho saltar las alarmas al limitar los reembolsos de uno de sus fondos de crédito de 22.000 millones, ante la oleada de solicitudes que ha recibido. En concreto su filial HPS, que adquirió el año pasado, y que ha informado de que solo atenderá las correspondientes al 5%. 

La gestora ha explicado a sus inversores que en el primer trimestre de 2026, el fondo HLEND recibió solicitudes de los accionistas para recomprar aproximadamente el 9,3% de las participaciones en circulación a 31 de diciembre de 2025, superando por primera vez desde su inicio el límite del 5%. Como resultado, dice que cumplirá con los parámetros de liquidez previstos del fondo por unos 620 millones de dólares. Pero no más. El importe no reembolsado tendrá que esperar a la próxima ventana, según avanza Cinco Días.

Se trata de la primera vez desde el lanzamiento del fondo hace cuatro años que las solicitudes de reembolso superaron su límite trimestral. Esta decisión pone de relieve una característica clave de muchos vehículos de crédito privado, que la liquidez es limitada. La medida de BlackRock, además, llega en un momento en que el sentimiento de los inversores hacia el crédito privado ha empezado a deteriorarse tras años de rápido crecimiento, añaden desde Tradingview.

El crédito privado se canaliza a través de fondos que prestan dinero a empresas al margen de la banca y el mercado de bonos. Son muy habituales en Estados Unidos y prestan a tipos de interés mayores que la banca tradicional, lo cual sirve como incentivo para sus inversores. Pero las dudas sobre la capacidad de recuperar la inversión dado el contexto de alta volatilidad que hay en los mercados y la posible desaceleración económica, ha llevado a los ahorradores a pedir reembolsos. Más aún, después de darse un episodio similar esta misma semana. 

Y es que, a principios de esta semana, la rival Blackstone afrontó solicitudes de retirada récord de su fondo de crédito privado BCRED, de 82.000 millones de dólares. En respuesta, la firma elevó temporalmente su límite de reembolsos del habitual 5% a aproximadamente el 7% y destinó unos 400 millones de capital de la empresa y sus empleados para atender todas las solicitudes de retirada.

Al mismo tiempo, una serie de incumplimientos por parte de empresas de alto perfil —incluidas las quiebras de un proveedor estadounidense de piezas de automóviles y de un prestamista de autos subprime— ha acrecentado las dudas entre los inversores sobre la calidad crediticia dentro de algunas carteras de préstamos privados. Y ha animado a los inversores a querer recuperar su dinero, aunque en algunos casos se están viendo limitados.