Casa Tarradellas ha comprado la planta láctea de Leche Pascual en Gurb (Barcelona) con la intención de producir mozzarella para sus pizzas. El grupo lácteo burgalés abandonará estas instalaciones el próximo julio, cuando comenzarán las obras para reconvertir esta planta de envasado de leche en un elaborador de queso. No han informado del importe de la operación.
Las dos compañías, con plantas industriales en Gurb, firmaron un acuerdo de colaboración en septiembre pasado que ha culminado con la compra de la fábrica lechera. Desde las dos compañías se ha indicado que han preparado una “transición ordenada” para preservar el tejido económico de la comarca. Indican que se trata de una operación industrial que reforzará su “eficiencia” y “competitividad”.
No se ha previsto una subrogación de los contratos laborales porque no hay continuidad en el negocio lácteo. Sin embargo, Casa Tarradellas ofrecerá a los trabajadores de Pascual en Gurb la posibilidad de una recolocación en sus centros de producción.
Leche Pascual trasladará la producción de la planta de Gurb a unas instalaciones de Aranda de Duero (Burgos). Pero, mientras no se vaya, ha anunciado que mantendrá su política de compras con los ganaderos catalanes.
Leche Pascual se implantó en Gurb en 2004. Esto fue después de un llamamiento a boicotear a esta lechera por anunciar que no compraría más leche a ganaderos catalanes porque la Generalitat no consideraba como yogur sus productos lácteos pasteurizados.
Con la marcha de Leche Pasqual, los grandes grupos lácteos que producen en Catalunya son Lactalis, con planta en Mollerussa (Lleida); Làctia Agroalimentària, de Vidreres (Girona), que es proveedora de Mercadona; Letona Cacaolat, de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona); y Llet Nostra.
Casa Tarradellas lleva más de veinte años con un crecimiento sostenido de las ventas. También de los beneficios, con la única excepción de 2022, cuando cayeron a la mitad por culpa del “contexto inflacionista” porque, según la empresa, no repercutieron sobre el cliente la totalidad del incremento de los precios. No obstante, este conocido elaborador de pizzas, fuets y otros productos alimentarios, que también es uno de los grandes proveedores de Mercadona, acumula beneficios de más de 140 millones de euros en solo cinco años.
En el ejercicio de 2024, el último con cuentas consultables, Casa Tarradellas facturó 1.500 millones de euros (1.499,92 millones, exactamente), un 8,8% más que en el ejercicio anterior, con unos beneficios de 38,47 millones, un 12% más. Como indican en el informe de gestión, los beneficios equivalieron al 2,56% de las ventas.
De manera sostenida, Casa Tarradellas ha aumentado las ventas año tras año: en 2020, en plena pandemia, superó los 1.000 millones de euros y, cinco años después, ya se situó en los 1.500 millones. En paralelo, las ganancias también se han incrementado con la excepción de 2022. Todavía no han informado de los resultados de 2025.