Jaume Alsina Calvet, de 92 años, artífice de la Corporación Alimentaria Guissona, el gigante agroalimentario conocido por la marca comercial bonÀrea, cederá el próximo mayo la presidencia a uno de sus siete hijos, Ramon Alsina Cornellana, actual consejero delegado.
La familia Alsina solo controla de manera directa un 10% del capital de la Corporación, pero siempre se ha encargado de la gestión. Tres de los hijos del cofundador y aún presidente están al frente del grupo empresarial: Ramon, consejero delegado; Jaume, director general; y Teresa Alsina Cornellana, directora de la red de tiendas bonÀrea. Otro hijo –Josep– es miembro del consejo de administración y las hijas –Anna y Mercè– están en otras actividades. Sin embargo, el nonagenario Alsina Calvet ha dicho públicamente que la Corporación "no tiene nada de empresa familiar porque, si las cosas no se estuvieran haciendo bien, está el 90% restante de accionistas para corregirlo". Hasta ahora, no lo han enmendado nunca.
Según el orden del día de la junta general de accionistas de la Corporación del próximo 14 de mayo, se votará una modificación de los estatutos internos para que Alsina Calvet pase a presidente de honor, una figura de carácter consultivo y sin funciones ejecutivas. El consejo de administración decidirá posteriormente si este nuevo cargo es retribuido.
La próxima junta de accionistas también votará dos ampliaciones de capital, con cargo a reservas, que servirán para distribuir dividendos: en mayo se abonarán cerca de 14,3 millones de euros y, a finales de año o a principios de 2027, hasta un máximo de 11,81 millones. Y aprobarán las cuentas del año pasado, cuando la Corporación superó por primera vez unos beneficios de más de 100 millones de euros –exactamente, 102,69 millones de euros, un 15,6% más que en 2024– con una facturación récord de 2.826 millones, un 5,4% más.
Nacida como cooperativa en 1959 y transformada en sociedad anónima en 1999, esta compañía ha acabado por implantar un modelo de integración único: sin intermediarios, controla desde la cría y engorde de los animales, la elaboración de productos y la logística hasta la comercialización directa al consumidor final. En el caso de las aves de corral o del ganado, desde los piensos, el matadero, el envasado, el transporte y la venta al cliente final, ya sea a través de sus propias tiendas o por otros canales.
Finalizaron 2025 con una red de más de 4.500 ganaderos y agricultores, una plantilla de 6.611 trabajadores (193 más que un año antes) y 612 tiendas bonÀrea (con 37 nuevas aperturas en el último ejercicio). Pero, ¿por qué grupo ganadero e industrial se puso a comercializar directamente sus productos a los consumidores finales? A causa de la crisis de sobreproducción que sufría el grupo, buscaron vías que superaran las cadenas de distribución habituales y optaron por crear su propia red de tiendas. Las primeras se abrieron –originalmente con la marca ÀreaGuissona– a mediados de la década de los noventa en Reus y Barcelona.
El grupo integra Corporación Alimentaria Guissona, Cooperativa de Guissona, CaixaGuissona –entidad financiera propia–, así como bonÀrea Telecom –telecomunicaciones–, bonÀrea Asegura –seguros– o bonÀrea Energía –gasolineras– y la actividad de las funciones. Entre estas destaca Fundación bonÀrea, dedicada a servicios asistenciales a la gente mayor y al deporte, presidida por Jaume Alsina Calvet y en cuyo patronato se encuentra el guissonense Josep Santacreu, presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona, pero que está en representación de la cooperativa.
Este grupo está construyendo un gran complejo industrial en Aragón, en Épila (Zaragoza), donde hasta el año pasado han invertido 230 millones de euros, según consta en su Memoria de Sostenibilidad de 2025, si bien el presupuesto superará los 400 millones cuando esté terminada. Pero, sobre todo, han transformado Guissona, la localidad de la Segarra donde nació hace más de sesenta años: su censo de habitantes ha pasado de menos de 2.000 a finales de la década de los cincuenta a 7.715 con fecha 1 de enero de 2025, el 51,8% de origen extranjero, según datos del IDESCAT. En primera posición están los rumanos (1.106 personas, el 27,65% del total de población extranjera), seguidos por los ucranianos (1.097, 27,43%) y senegaleses (682, 17,5%). En comparación, solo constan 180 marroquíes (el 4,50%). La explicación de tantos ciudadanos de origen extranjero es la oferta laboral sostenida del grupo bonÀrea.

Sus orígenes empresariales están en un grupo de agricultores y profesionales liderados por Jaume Alsina Calvet que crearon una cooperativa a finales de la década de los cincuenta. Su padre, Ramon Alsina Albaradeda, ya presidió el Sindicat Agrícola de Guissona, del cual la cooperativa fue una especie de escisión. Cuando se transformó en sociedad anónima en 1999 –no sin polémicas y pleitos judiciales por parte de algún cooperativista, disconforme con la valoración de los activos–, se mantuvo una pequeña parte de la actividad dentro del régimen de cooperativa –como la fabricación de piensos–, pero el grueso del negocio pasó a la SA, controlada por los Alsina.
Jaume Alsina Calvet (Guissona, 1934) era el heredero de cal Xuriguera de Palauet, una masía que, en la actualidad, han reconvertido en un hotel rural. De joven, Jaume estudió en La Salle de Barcelona y cursó la carrera de veterinaria en Zaragoza, pero se enfocó hacia la industria ganadera. Durante décadas, se movió en la más absoluta discreción y evitó los medios de comunicación. También ha esquivado las polémicas políticas: “Nosotros no nos metemos en política”, ha dicho alguna vez, si bien aceptó ser alcalde de Guissona en 1974, al final del franquismo. La Generalitat lo galardonó en 2010 con la Creu de Sant Jordi.
Casado con Mercè Cornellana Torradeflot (Torà, 1934), también de la Segarra, son padres de siete hijos, aunque muchos no residen en la comarca sino en el área metropolitana de Barcelona. De la segunda generación, quienes poseen una dimensión más pública son los tres hermanos que forman parte del equipo directivo del grupo empresarial, a los que puede verse en conferencias o actos públicos. Entre otras entidades, Teresa, la directora de la red de tiendas bonÀrea, forma parte del consejo social de la Universitat de Lleida; Ramon, consejero delegado, está en el consejo de administración del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA); y Jaume es uno de los cuatro vicepresidentes del leridano Tatxo Benet en la fundación empresarial FemCAT.