El conjunto de la banca española cotizada cerró el ejercicio de 2025 con un beneficio de 34.000 millones de euros. Esta cifra representa un crecimiento sostenido del 7% respecto del año anterior. El resultado global pone de manifiesto la solidez del sector en un contexto económico aún caracterizado por tipos de interés moderados, y refleja el éxito de las estrategias implementadas por las entidades en materia de eficiencia operativa, gestión del riesgo y diversificación de los ingresos. El sector ha intensificado sus esfuerzos en materia de transformación digital y optimización de procesos, lo que ha conducido a una reducción generalizada y significativa de la ratio de eficiencia. Este progreso continuo en el control de gastos ha permitido a los bancos traducir los ingresos estables en un notable incremento de la rentabilidad, alcanzando niveles no observados en los últimos años.
La mejora de la rentabilidad, medida habitualmente a través del indicador de rentabilidad sobre el capital tangible, ha sido una constante en la presentación de resultados de todas las entidades. Este aumento sostenido de la eficiencia en el uso del capital propio ha habilitado a los consejos de administración para acelerar las políticas de retribución a los accionistas. Así, el ejercicio 2025 ha sido testigo de un incremento notable en las cuantías destinadas a dividendos y, especialmente, a programas de recompra de acciones, instrumentos que permiten retornar capital a los inversores y potenciar el valor de las acciones residuales. Esta tendencia hacia una distribución más elevada de beneficios evidencia la confianza de las direcciones en la solidez presente y futuro de sus balances, así como el compromiso con la creación de valor a largo plazo para sus propietarios.
Estrategias diferenciadas y resultados sólidos
El Banco Santander se erigió en el principal motor de los resultados agregados, con un beneficio neto récord de 14.100 millones de euros, lo que supone un incremento del 12% respecto. Su rendimiento se apoyó en una evolución positiva de los ingresos totales, con un componente destacado: las comisiones netas alcanzaron también un máximo histórico de 13.661 millones de euros, con un crecimiento del 5%. Su rentabilidad sobre capital tangible se situó en el 16,5%. Además de las cifras operativas, la entidad anunció dos decisiones estratégicas de gran alcance: la adquisición de Webster Bank por un importe aproximado de 10.300 millones de euros, con el objetivo declarado de impulsar la rentabilidad hasta el 20% al final de 2028, y el inicio de un nuevo programa de recompra de acciones por valor de 5.000 millones de euros.
El BBVA informó de unas ganancias récord de 10.511 millones de euros, un 4,5% superiores a las del año precedente, en un ejercicio marcado por su oferta pública de adquisición no exitosa sobre el Banc Sabadell. La entidad alcanzó una rentabilidad sobre capital tangible muy elevada, del 19,3%. En cuanto a las partidas de ingresos, su margen bruto experimentó un crecimiento del 4,1%, hasta los 36.931 millones de euros. Dentro de esta partida, el margen de intereses creció un cuatro por ciento y las comisiones netas un 2,8%, reflejando una base de ingresos sana y diversificada.
CaixaBank reportó un beneficio neto de 5.891 millones de euros, con un moderado incremento del 1,8% atribuido al fuerte crecimiento de su negocio básico. La rentabilidad sobre capital tangible fue del 17,5%, mientras que su ratio de eficiencia se mantuvo en niveles muy competitivos, al 39,4%. Aunque el margen de intereses registró una contracción anual del 3,9%, la entidad señaló una tendencia positiva en el segundo semestre del año. El margen bruto global, en cambio, progresó un 2,5%, gracias a la contribución de otras áreas de negocio.
El Banc Sabadell obtuvo un beneficio neto de 1.775 millones de euros, una cifra que representa un ligero descenso del 2,8% en términos nominales, explicado principalmente por la ausencia de ingresos extraordinarios registrados el año anterior. Excluyendo estos efectivos puntuales, las ganancias habrían crecido un 3,4%. La rentabilidad del grupo se situó en el 14,3%, con el objetivo de subir al 14,5% en 2026, año en que ya no consolidará los resultados de su filial británica TSB, objeto de venta. Los ingresos del negocio bancario (margen de intereses más comisiones) disminuyeron un 2,5%, impulsado por una contracción del margen de intereses, mientras que las comisiones netas crecieron un dos por ciento, apoyadas en los negocios de gestión de activos y seguros.
Bankinter destacó por uno de los crecimientos más vigorosos en beneficio neto, con un avance del 14,4% hasta los 1.090 millones de euros. Esta mejora se sustentó en un incremento del 5% de su margen bruto total, que alcanzó los 3.047 millones de euros. La entidad alcanzó una rentabilidad sobre capital tangible muy notable del 20%, una de las más altas del sector, y continuó mejorando su eficiencia operativa, con una ratio que se redujo hasta el 36,09%. Finalmente, Unicaja Banco registró un beneficio neto de 632 millones de euros, con un incremento considerable del 10,3% respecto al ejercicio anterior. Su margen de intereses creció un 1%, mientras que el margen bruto lo hizo un 2,6%. La entidad anunció una revisión al alza significativa de su política de dividendos, aumentando el pay-out objetivo del 60% al 70% sesenta, y abriendo la puerta a destinar hasta un 25% adicional de los beneficios futuros a remuneración, lo que podría llevar esta tasa hasta el 95% en los próximos ejercicios.
